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La tecnología y digitalización educativa: ¿estafa o panacea?

sábado, 28 de noviembre de 2020

Desde que que los docentes hacemos uso de las famosas TIC, allá por el siglo pasado, hemos podido contemplar, experimentar, trastear, aprender o desechar múltiples herramientas tecnológicas o digitales que nos han permitido soñar en un tipo diferente de docencia. Somos muchos los que hemos creído a pies juntillas en las infinitas bondades del software y hardware que íbamos añadiendo a nuestras aulas de un modo errático en ocasiones o a golpe de las modas del momento.


Estamos en un momento donde, al igual que en otros ámbitos económicos, acusamos el monopolio de los GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) en los centros educativos; donde estas corporaciones son ya omnipresentes en los dispositivos de nuestros profesores y alumnos. En su día también algunos protestábamos por el monopolio de Microsoft y su Windows, o a causa de los altos precios de sus licencias. Por entonces, también algunos sorteábamos estos pagos a través del software libre, pese a la oposición de los amantes del Office y sus costumbres arraigadas. 


El trepidante avance e inmersión de la tecnología en el aula, junto a conexiones cada vez más veloces en la mayoría de los centros educativos, nos han vuelto dependientes de los servicios de estos GAFA. Unas empresas multinacionales que dicen ofrecer soluciones a la miopía educativa de niños, jóvenes y docentes. No podemos ignorar las posibilidades que tenemos ahora en comparación a hace dos décadas, o el fascinante acceso a la información y las virguerías que ahora podemos diseñar en nuestras clases. Hace no tantos años, el profesorado ejercía la docencia básicamente a través de un libro de texto, una pizarra y, como mucho, un retroproyector, un VHS y algunos instrumentos, en su mayoría mecánicos, para aquellos que trabajan en talleres. ¡Qué complicado era encontrar buenos materiales audiovisuales o acceder a bibliografía especializada en algunas materias técnicas!


Ahora, la situación es bien diferente para los docentes que acceden a la profesión o para aquellos que se ven obligados a actualizar sus competencias técnicas si no quieren ser declarados oficialmente profesaurios. Paradójicamente, ahora hay quien presume de ser profesaurio y andar adosado a una tiza blanca. Ahora todos debemos tener unas competencias digitales mínimas imprescindibles no solo para entender el mundo digital en el que convivimos sino también para acceder a las herramientas que son ya de obligada utilización en las escuelas: plataformas educativas, sistemas de gestión del aprendizaje, dispositivos móviles, etc. 


No seré yo quien proclame la inutilidad de esas competencias básicas digitales del profesorado. Lo que no podemos es condicionar la enseñanza, al igual que hicimos en su día con las famosas capacitaciones en inglés y esos títulos de B2 o C1 exigidos a mansalva, con la obligación de superar nuevos certificados (la titulitis española) que acrediten la supuesta aptitud digital de nuestros docentes. Estamos a tiempo de repensar hacia dónde queremos ir en compañía de la tecnología. Todavía, pese al monopolio tecnológico, podemos decidir cuándo y cómo debemos introducir las nuevas tecnologías en la escuela. No debemos estar sujetos a las campañas comerciales de aquellos que pretenden, lógicamente, vender lo máximo posible a un sector educativo que acusa frecuentemente ser pasto de los experimentos y rutas sin destino definido. Más aún ahora, que, con la excusa de la pandemia y la maldita semipresencialidad, tenemos prisa en quedarnos descolgados.


La fiebre digitalizadora no debe arrasar indiscriminadamente a todos los centros y etapas educativas: como esas aulas de educación infantil donde las tabletas o los portátiles pretender ser la panacea; o esos colegios de educación primaria que piensan sustituir sus libros en papel por los mismos contenidos pero a través de una pantalla; o aquellos centros de secundaria que se creen muy avanzados por permitir que sus alumnos envíen tareas por una plataforma con acuse de recibo pero que no se replantean otras cuestiones a nivel pedagógico. El modelo de escuela se ha dejado al albur de esta calentura tecnológica, que ha desdeñado o postergado otras muchas facetas vitales para la educación y que debieran situar a la escuela como un referente que ofrece algo bien distinto a lo que se respira en los mercados o en las redes sociales: artes, ciencias, lectura, naturaleza y ganas de saber y adquirir conocimientos. 


En Formación Profesional la visión debiera ser bien distinta. Estamos obligados a que nuestro alumnado se titule con las competencias profesionales lo más actualizadas posibles. En los ciclos formativos es imprescindible que los profesores y alumnos accedan y aprendan a moverse en un entorno digital para mejorar su empleabilidad y la competitividad y eficiencia de las empresas y centros de trabajo donde vayan a ejercer profesionalmente. También es innegable que esa digitalización no puede plantearse, como todas la mejoras que proyecta la administración, como un sálvese quién pueda donde cada docente hace lo que buenamente puede a costa de su enseñanza o su vida personal.


Sin embargo, y volviendo al título inicial de este artículo, ¿todo vale con tal de digitalizar el ejercicio diario de nuestra profesión docente? ¿somos ahora más eficientes que antaño? ¿podemos atender mejor ahora a nuestros alumnos? ¿aprenden más? ¿estamos ahora estresados laboralmente por cuestiones administrativas y por la formación continua indispensable? ¿o pasamos demasiadas horas frente al ordenador y menos conversado o enseñando en contraposición a ese modelo imperante que nos deja solos ante una pantalla en casa e incluso dentro del aula?


No tengo respuesta a todas esas cuestiones. Sí me planteo que nuestros alumnos requieren más feedback permanente y menos respuestas automatizadas. Asimismo, confirmo que muchos docentes han asumido la necesidad de ser competentes digitalmente a expensas de ser mejores enseñantes o sufrir estrés por no llegar a completar todas las tareas añadidas a la enseñanza actual. Somos de las pocas profesiones donde la tecnología no nos ha convertido en profesionales más eficientes: trabajamos con personas, una materia prima que no siempre se puede moldear y que no entiende de tiempos estandarizados. 



photo credit: Tatiana El-Bakri Metro-1 via photopin (license)

PORTAFOLIOS DIGITALES CON BULB

sábado, 14 de septiembre de 2019
Tras un tiempo sin probar nuevas herramientas digitales, me apetecía recomendaros BULB. Una aplicación ideada para diseñar y publicar portafolios digitales que recientemente he encontrado.
El uso de portafolios en el aula me parece un recurso interesante como medio de organización de los contenidos que el estudiante elabora, así como un espacio de reflexión e instrumento para compartir el trabajo realizado a lo largo del curso.

Con Google Sites tenemos una herramienta que podemos usar con el mismo objetivo y sobre la que escribí hace ya algún tiempo: "Crear un portafolio digital con Google Sites". En esta ocasión, con Bulb, es posible también diseñar nuestro propio portafolio pero con un diseño más cuidado, así como beneficiándonos igualmente de la posibilidad de integrarlo con Google Drive y nuestros archivos personales. Un blog o una web son alternativas que podemos utilizar cuando nos interese trabajar con estos portafolios digitales.

bulb portafolio digital

Lo que más me ha gustado de Bulb, además del diseño resultante de los portafolios, ha sido la sencillez de su manejo; es realmente fácil insertar colecciones o páginas al portafolio personal, así como personalizar con imágenes y títulos las distintas partes del mismo. Tan solo tenemos que CREAR COLECCIÓN, a modo de carpetas, donde podremos incluir PÁGINAS con diferentes contenidos (vídeos, imágenes, archivos, audios, url) que, como anteriormente comentaba, se pueden integrar directamente con nuestra cuenta de Google Drive. Estas páginas también se pueden mover libremente entre las colecciones y variar su orden. El problema principal radica en que solo nos permite crear diez páginas en su versión gratuita y dispones de dos gigas de almacenamiento, pero ofrecen también la posibilidad de cuentas educativas.

Otra opción es crear GRUPOS con los que compartir internamente las páginas que deseemos, así como también podemos guardar con la opción ME GUSTA aquellas páginas que están disponibles en abierto y que podemos explorar desde la web de Bulb; no hay mucha variedad debido al poco tiempo que lleva en activo esta herramienta. En cualquier caso, todas las páginas creadas se pueden publicar de modo público o privado, según lo indiquemos al finalizar su edición.

Por otro lado, está la posibilidad de trabajar con una app móvil, aunque tan solo tiene soporte en la plataforma de iOS y Microsoft. Una lástima que para el resto de mortales no nos ofrezca la posibilidad de editar desde un teléfono con Android. 

También hay una opción interesante, el modo PRESENTAR, con el que podríamos realizar una presentación de cualquier PÁGINA y así poder proyectarla en una pantalla. Una alternativa que puede ser útil si queremos que el alumno/a presente sus creaciones. Aquí puedes ver algunos ejemplos de portafolios tanto de estudiantes como de profesores. De momento parece que la mayoría de usuarios son de EEUU, aunque si ofrecen ayuda en español para utilizar esta herramienta.



En Formación Profesional puede ser igualmente útil para que el estudiante presente la cartera de trabajos que ha realizado y que incluso la adjunte a su currículo en una futura búsqueda de empleo. (los foleros pueden disfrutar con ella). Os dejo con mi primera y simple incursión con Bulb: https://www.bulbapp.com/oboluda Ya os iré contando la experiencia en el aula con los alumnos.

photo credit: gato-gato-gato WOZ via photopin (license)

LOS ESTUDIANTES RINDEN PEOR SI....

lunes, 22 de octubre de 2018
Ahora que muchos nos (re)planteamos determinadas prácticas docentes, más o menos innovadoras o más o menos efectivas en relación al aprendizaje y/o atención de nuestros alumnos, me viene caído del cielo el siguiente tuit de Filip Raes, que traducido y resumido por Pablo Malo viene a decir lo siguiente:

El tuit original con las referencias consiguientes está en este enlace:
Pese a estas evidencias, "comprobadas" y "sufridas" con la experiencia, creo que vale la pena que se recuerden y difundan entre los colegas docentes. A algunos les pueden parecer verdades de Perogrullo, pero no son pocos los que aún seguimos escuchando a defensores del mito de los jóvenes multitarea o las ventajas de la digitalización total del aula (modelo 1:1), entre otras perlas.

Como cualquier otra afirmación, el hilo del señor Raes podría rebatirse o afinarse según también el perfil de los estudiantes con los que trabajamos, su etapa educativa o los recursos materiales con los que nos encontramos. En este caso, se refiere a estudiantes universitarios; en principio motivados, maduros y responsables de su propio aprendizaje. Aún así, este contexto no está muy lejos de lo que sucede en las aulas en ciclos formativos de grado superior o, seguramente, en clases de bachillerato.

En Formación Profesional, la mayoría de los docentes tenemos claro que es vital que nuestros alumnos aprendan haciendo y buscando siempre la autonomía en este proceso. Ello no implica que debamos apartar la clases magistrales y busquemos además que adquieran unas competencias digitales mínimas para el desempeño profesional en su rama. Sin embargo, nos encontramos con cada vez más dispositivos -portátiles, tabletas o móviles- que necesitan ser desconectados o revisados para lograr esa atención necesaria y que su uso no vaya en detrimento del rendimiento del alumno; como así apunta el tuit arriba mencionado.

Lograr la perfecta combinación entre lo digital y analógico, el aprovechamiento de las clases y el trabajo en casa, y los momentos de conexión y desconexión del mundo virtual; se ha convertido en la aspiración de muchos profesores que gastamos miles de kilocalorías en que los jóvenes atiendan y saquen provecho de las clases "pese" a la tecnología disponible y sin caer en la monotonía o autocomplacencia profesional. Porque el control de los dispositivos, la distracción que provocan o la falta de concentración son ya una necesidad o carencia constante en cualquier aula.

No me atrevo a dar lecciones ni fórmulas magistrales, pero, sí es necesario: prohibir los móviles u otros dispositivos electrónicos en ciertos momentos; apremiar al profesorado a que no utilice los recursos digitales para realizar el mismo tipo de tareas que se han venido haciendo con los libros de texto; enseñar a los alumnos a tomar notas manuscritas durante una exposición pública y, sobre todo, aprender a digitalizar sólo aquellos procesos que redunden en una mayor productividad personal de docentes y alumnos.

Para un próximo artículo dejo la necesidad o no de digitalizar los libros de texto o qué tipo de dispositivos me parecen más adecuados para el consumo de contenidos académicos y adquisición de competencias. Que también tiene tela el tema...

LA SOCIEDAD DEL ME GUSTA

lunes, 13 de agosto de 2018
Te tomas una horchata y valoras al camarero o el exceso de azúcar que posee; compras un libro y valoras al dependiente en la caja; vas a una playa y valoras la arena en tu cuenta de Twitter o Instagram; coges un taxi -o un VTC que llaman ahora- y valoras al conductor tras el viaje. Incluso, si estás descontento con el proceso de matriculación en tu centro educativo, también le puedes cascar una miserable estrellita en Google si el alumno está descontento con el horario adjudicado. Sólo nos queda que nos valoren al final de cada clase...

No estamos lejos de la realidad que mostraba el inquietante capítulo "Nosedive" de Black Mirror donde cualquier ciudadano tiene una calificación pública que determina su éxito personal. Ya es raro encontrar algún joven o adolescente que no esté pendiente de los megustas o que exponga su vida sin tener en cuenta lo que significa la privacidad y la intimidad. Los más pequeños ya conviven con esa infantil calificación mediante emoticonos que hacemos los adultos en determinados comercios donde parecemos obligados a valorar cualquier bien o servicio. ¿Es realmente necesario?

La escuela debe ser un contrapunto a ese ansia de calificación; por mucho que el marketing siga insistiendo en que debemos embarcarnos en el social media, podemos ofrecer una mayor reflexión al respecto tanto a los alumnos como a sus familias. Se puede y se deben distinguir los canales de comunicación digital de este constante juicio superficial donde se venden realidades edulcoradas carentes de crítica o reflexión personal.

También nos queda la alternativa de abstenernos y no valorar nada -¿qué ganamos?- quejarnos o felicitar cuando sea preciso y no como norma, dejar de estar pendientes de esos likes que los jóvenes influencers ya saben que sólo causan una gratificación momentánea. Otra opción es reflexionar al respecto en clase; la lectura de este artículo de El País puede ser un buen punto de partida: "La vida ‘online’ de una generación pegada al móvil".

Como docentes de Formación Profesional no podemos obviar las necesidades de nuestras empresas o centros de trabajo en cuanto a la competencia digital de nuestros alumnos, aún así, no es óbice que estos se formen igualmente acerca de un uso sensato de las redes y de su relación con las mismas tanto a nivel personal como profesional. Ya no se trata sólo de cuidar la identidad digital y esa acuciante falta de intimidad; se debe debatir sobre la superficialidad, la cortesía, la educación, la humildad, la autenticidad, la prudencia o los conocimientos que nos aportan las redes y las consecuencias que provocan en nuestras vidas o en las de los demás.

Desafortunadamente no es un tema que deba ocupar sólo a adolescentes. La sociedad del me gusta campa a sus anchas entre púberes, millenials y viejunos... y la escuela tiene mucho que decir al respecto.

photo credit: svennevenn Fishing for likes via photopin (license)

¿DIGITALIZAR LA ESCUELA?

martes, 6 de febrero de 2018
Pocos discuten la necesidad de adaptar la escuela a los cambios que se suceden en la sociedad. Es indiscutible que la digitalización abraza inexorablemente todos los ámbitos y entornos por los que transitamos a diario. La escuela hace tiempo que despertó y no quiere ser acusada de retrógrada y, aún con el pie cambiado, pretende no perder el hilo de una red global con intereses dispares que amenaza con engullirlo todo.

Ese ímpetu de la escuela persiguiendo a toda costa una presencia en el mundo digital puede provocar el efecto contrario si no mesuramos bien los fines y objetivos últimos. Pensar en la escuela actual exige una reflexión y una estrategia digital adaptada a cada etapa educativa en función de la edad de los alumnos y la finalidad de los estudios. Una estrategia que no se limite a la implantación de artefactos digitales y que mida si merece la pena la inversión, tanto en tiempo del docente como económicamente, y si seguimos haciendo lo mismo pero con una pantalla. De otro modo, surtiremos de razones a los inmovilistas que aspiran a la vuelta de una escuela basada meramente en la disciplina.
digitalizar la escuela

Podríamos hablar también de la creciente problemática en el "empantallamiento" de niños y jóvenes, y si como escuela hacemos algo para "desconectar" de la virtualidad permanente del alumno o nos dejamos llevar por las modas que pretenden "flipear" deberes, estudiar con tabletas o utilizar plataformas virtuales con unos materiales idénticos a los libros de texto en papel. 

No abogo por desconectar la escuela de Internet ni dejar de lado herramientas que Google u otras corporaciones nos "ceden" gratuitamente. Tampoco creo que el problema sea la amenaza de una "obsolescencia educativa" de la que habla el presidente de Telefónica a propósito del Informe de la Sociedad Digital en España en 2017. Más bien creo que hay que medir mejor los esfuerzos; cada día es más importante tener una buena comprensión lectora, poseer una cultura general amplia, empatizar o tener inquietudes en cualquier ámbito. Y, quizás, tal y como estamos utilizando la tecnología, no estamos colaborando mucho a ello. 

Internet nos ofrece posibilidades infinitas. Perderse entre recursos, novedades educativas, aplicaciones, empresas tecnológicas o gurús, es más fácil que nunca. Hace no mucho tiempo, nuestra única complicación era seleccionar entre una u otra editorial de libros de texto. Ahora, los cambios y un mercado interminable de herramientas, metodologías o técnicas educativas, puede que estén provocando más de un efecto secundario no deseado. Supongo que nos falta tiempo para darnos cuenta de si el camino es o no el correcto, pero ya comienzan a sentirse los primeros críticos hacia un ecosistema digital que perpetua ese "empantallamiento" poco crítico e incluso adictivo: "Los pioneros de Google y Facebook reniegan de su creación". La multitarea es una milonga y necesitamos centrar la atención del alumno, aunque no como antaño asidos a la silla y cara al libro de texto, pero tampoco en un sillón cara a una pantalla. 

Evidentemente, la digitalización de la escuela nos ofrece mejorar la productividad personal, la adquisición y transmisión de competencias digitales o la conexión con personas y entornos con los que antes no habríamos imaginado. En la Formación Profesional es impensable no trabajar con herramientas digitales o no tratar de comprender los cambios que la digitalización está produciendo en todos los sectores económicos. Pero, al igual que debiéramos hacer con el aprendizaje de lenguas extranjeras, ya es hora de dejar de hacer probaturas y plantear un modelo contrastado y con resultados probados a nivel educativo. 

No podemos estar parados y menos aún que todos los centros educativos no dispongan de una conexión a Internet en condiciones. Sin embargo, un constante movimiento sin rumbo definido, o sin pegar algún timonazo a tiempo, no va a producir ese cambio deseado: que los alumnos aprendan y sientan la escuela como una necesidad personal. 

photo credit: Retis Stéphane Querrec, La Complainte, 2016 via photopin (license)

4 HERRAMIENTAS Y 4 IDEAS PARA EDITAR VÍDEOS EN EL AULA

jueves, 11 de enero de 2018
Grabar y editar vídeos para el aula, ya sea por parte del profesor o de los alumnos no es tarea fácil. Sobre todo a la hora de seleccionar un software que nos simplifique la tarea si no somos profesionales de la imagen y el sonido. La edición de vídeos nos puede ser muy útil para mostrar el producto final de alguna actividad programada, trabajar la comunicación oral, adquirir competencias digitales o, simplemente, como herramienta TIC que motiva al alumno al ser este protagonista y creador de contenidos al mismo tiempo.

apps herramientas videos aulaCon la desaparición del editor de YouTube y el  Windows Movie Maker, las opciones ahora pasan descargarse algún software en el PC, utilizar algún editor online o descargarse alguna app para dispositivos móviles. Pero, ¿cuál seleccionar? Nos encontramos ante aplicaciones que o son demasiado complejas o son de pago, o dejan marcas de agua en el archivo final resultante.

En cualquier caso, es importante disponer de buenas grabaciones en formato vídeo o imágenes con una mínima calidad (artística y técnica) para montar un vídeo en condiciones. Hoy día, con casi cualquier móvil podemos grabar imágenes y sonido con calidad; aún así es recomendable disponer de algún trípode o plataforma para fijar nuestro móvil y un micro para captar el sonido evitando así el ruido ambiental.

En mi experiencia, si no estás buscando algo demasiado técnico, te puedo recomendar las siguientes aplicaciones que nos ofrecen un buen resultado final y no requieren mucho tiempo para su aprendizaje. Dos herramientas para instalar en el PC y otras dos aplicaciones para dispositivos móviles:
  • VideoPad: software de edición de vídeo muy similar al de Movie Maker y que también requiere ciertos conocimientos técnicos a la hora de utilizar la línea del tiempo. Una de las ventajas son los diversos tutoriales que tienen en su web y que la versión gratuita es bastante funcional. Es para instalar en el PC pero tiene también una app para dispositivos móviles algo más simple.
  • VSCDC nos ofrece además de un editor, algo más sencillo que VideoPad y más intuitivo, algunas aplicaciones para grabar la pantalla o realizar capturas, entre otras. En este sencillo tutorial del IES Valle Inclán de Galicia puedes iniciarte en esta herramienta.
  • FilmoraGo: estupenda app para montar vídeos y añadir efectos a la producción final. Permite fácilmente cortar trozos de vídeos, insertar imágenes, música de fondo, etc. Muy útil y sencilla para montar vídeos desde la tablet o el móvil. Tiene también su propia aplicación para escritorio con una versión de prueba gratuita que con marcas de agua. 
  • Quik es una app para Android e iOS que aunque está creada en principio para usuarios de cámaras GoPro, es muy útil si queremos hacer un breve montaje con vídeos y fotografías desde el móvil. Tiene una interfaz sencilla y con resultados muy aparentes ya que el montaje es semiautomático; permitiendo la personalización del sonido de fondo y algunos efectos. Mucho más limitada que la aplicación anterior. 
Con estas herramientas, solo nos queda realizar algunas ideas para realizar con nuestros alumnos y utilizar en la escuela:
  • Vídeos para difundir un proyecto de clase, ya sea para promocionarlo al resto de comunidad educativa o mostrar los resultados obtenidos (por ejemplo: reseñar libros leídos por los alumnos en plan booktuber, difundir un PBL, montar alguna campaña en las redes, promocionar un acto en la pantalla del centro, etc.). 
  • Vídeo como herramienta de marketing digital o uso profesional de las redes sociales (YouTube, Instagram, Facebook...) como forma de identidad digital corporativa.
  • Vídeos para elaborar tutoriales o guías de cualquier contenido o procedimiento (talleres técnicos, uso de software, etc.)
  • Vídeos para trabajar la competencia artística del alumnado y trabajar cuestiones técnicas de la filmación (encuadre, exposición, luz, enfoque...). Muchos consejos en la web Acción123.
¿Alguna otra recomendación?

photo credit: zen TEDx24 Angela Shelton videotaped via photopin (license)

LA COMUNICACIÓN DIGITAL DE LOS CENTROS EDUCATIVOS

lunes, 3 de abril de 2017
Desconozco si hay un estudio al respecto, pero no creo que haya muchos centros educativos que tengan un plan o estrategia relacionada con su comunicación digital, tanto a nivel externo como interno. A lo sumo, los centros privados y no concertados han tenido siempre una preocupación mayor por su política de marketing como un medio básico para captar alumnos; un marketing que hoy día comprende tanto el uso de medios tradicionales (prensa, radio, publicidad exterior...) como campañas en la red (medios digitales, publicidad en buscadores o en redes sociales, etc.).

comunicación digital centros educativosIndependientemente de esa necesidad de aumentar matrículas, o de ese impopular marketing dentro de la comunidad educativa, es preciso que los centros educativos reflexionen sobre su comunicación digital. Un tipo de comunicación que nos debe hacer pensar sobre: qué medios digitales nos conviene usar, quiénes son nuestros destinatarios, qué queremos transmitir, quiénes son los responsables de esta comunicación digital y qué recursos necesitamos o disponemos.

Cualquier escuela, ya sea pública o privada (concertada o no), tiene a su alcance un abanico de herramientas digitales en la red donde establecer esa comunicación en la red con su comunidad educativa. Unas herramientas que nos van a permitir conversar con alumnos y padres e informar a nuestro entorno, a la vez que nos ayudan a ser visibles como un centro vivo y con experiencia educativa. Disponemos de multitud de herramientas gratuitas con Google para medir y analizar audiencias (Google Alerts, Trends, Analytics..) u otras que nos ayudan en la gestión de las redes sociales (IFTT, Hotsuite..,).

Antes que nada, es necesaria una reflexión de los máximos responsables de los centros educativos sobre el fin de nuestra comunicación digital, sobre qué queremos comunicar como escuela. Ahí entra el tono de nuestros mensajes, el tipo de imágenes que subimos o incluso el diseño de nuestra web (tipografía, colores, estructura...).

Por ello es también preciso analizar a quién van dirigidos esos mensajes: padres y madres, alumnos, docentes o incluso a otros agentes (prensa, instituciones públicas...). En muchos casos podemos encontrarnos con webs de escuelas donde la información es muy superficial o donde no se pasa de publicar unas imágenes con un par de líneas a lo sumo. Sería interesante preguntar a los padres y alumnos sobre qué tipo de contenidos les resultan más interesantes (con un simple formulario con Google Drive sería suficiente) o qué echan en falta en nuestra web o redes sociales. Seguramente el tono y los contenidos no serán los mismos dependiendo de la/s etapa/s educativas de nuestro centro o de ese posicionamiento de marketing que comentábamos anteriormente.

En relación a los medios digitales, es obvio que todas las escuelas deben tener una web propia donde comunicar al menos la oferta formativa, el calendario de actividades, los trámites de secretaría y administración y el acceso a las plataformas de profesores, padres o alumnos. Hoy día se pueden diseñar webs, compatibles con dispositivos móviles, muy fácilmente y con un escaso presupuesto. Con planes básicos de pago en Hostalia, Wix, Arsys... es fácil mantener un diseño profesional con un dominio .com propio a la vez que posicionamos nuestra web en Google. Este posicionamiento en los buscadores es elemental para seguir atrayendo nuevos alumnos; aquí ya deberíamos manejar algo de SEO o SEM básico. Para estos menesteres siempre es muy útil un blog de centro donde profesores y alumnos participen en la creación de contenidos originales. Los artículos de un blog de la escuela pueden profundizar mucho más que una simple foto en Twitter o Instagram aportando a su vez una reflexión y la motivación de las actividades que se realizan en nuestra escuela.

¿En qué redes sociales vale la pena estar? Indudablemente no será lo mismo dirigirse a padres de infantil o primaria que a alumnos de Bachillerato o Formación Profesional. En el mundo de las redes sociales lo que hoy sirve algo puede que mañana no sea útil. Vale la pena ir probando e investigando un poco sobre el alcance de nuestros mensajes en Facebook, tuits, vídeos en YouTube, fotos en Instagram o comentarios a nuestro blog. Todas estas redes ofrecen estadísticas sobre nuestro perfil de centro educativo. Unos perfiles y cuentas que deben tratarse con educación, sentido común y sin desentonar con nuestros valores de centro educativo. Todo ello se puede alcanzar siendo originales y ofreciendo siempre la posibilidad de interactuar o profundizar en nuestras informaciones. No toda pasa por tener más seguidores, sino por conectar con alumnos y el resto de la comunidad educativa lo mejor posible; cuidando el diseño en la medida de lo posible tanto en la redacción de contenidos como en la edición de vídeos e imágenes públicas.

El problema fundamental en la estrategia digital de nuestra escuela suele ir ligada a la escasez de recursos humanos o materiales. No siempre es fácil disponer de alguna persona con conocimientos técnicos o con alguna formación en comunicación corporativa y en diseño web. Lo ideal pasa siempre por un responsable o un equipo formado por personal del propio centro con una dedicación horaria a estas tareas de difusión en las redes sociales, administración del blog, actualización de la web y coordinación con el equipo de administración/secretaría en relación a las fechas de interés para nuestros usuarios.

Con estas líneas básicas de trabajo cualquier centro educativo podría gestionar de un modo más óptimo su comunicación digital externa, siempre pensando en nuestros destinatarios e, idealmente, buscando compartir y difundir nuestras experiencias educativas a la sociedad. Eso sí, hace falta reflexión y concienciación de los equipos directivos al respecto, formación sobre comunicación digital corporativa y un plan con unas acciones y objetivos mínimos a alcanzar coherentes con lo que se vive en las aulas y sienten nuestros profesores y alumnos.

Si en tu centro educativo tenéis alguna experiencia al respecto, agradecería mucho tus comentarios y su difusión.

photo credit: loic jean-loup Le tableau : interaction via photopin (license)

NUEVO GOOGLE SITES PARA EDUCACIÓN

jueves, 5 de enero de 2017
Desde hace algún tiempo Google Sites nos permite crear webs -sites-  de un modo más vistoso y con algunas nuevas funcionalidades si lo comparamos con el antiguo Google Sites y al que podemos seguir accediendo con una cuenta de Google de modo gratuito.

Pero, ¿qué utilidades puede tener crearse un sitio con Google Sites?
    GOOGLE SITES EDUCATION
    Fuente: https://commons.wikimedia.org
  • Crear una web docente con todo los recursos digitales del aula, enlaces, vídeos, imágenes, documentos... necesarios para tu curso o materia.  Os dejo un ejemplo de mi antigua web docente -aún en uso- y otra con el nuevo diseño que estoy ahora actualizando. 
  • Usarlo como portafolio digital del alumno donde el alumno publique el trabajo realizado durante el curso. En un artículo anterior ya comenté las posibilidades al respecto. El uso de los blogs, con Blogger o con cualquier otra plataforma, es igualmente adecuado para el portafolio del alumno. Aún así, con Google Sites el modo de archivar y publicar a través de una web personal es una opción sencilla a la vez que vistosa. 
  • Crear un sitio para que los alumnos de forma individual o colaborativa presenten un trabajo o cualquier actividad de un modo digital, en lugar del típico documento de texto o con el formato habitual de las presentaciones. 
Con el nuevo Google Sites tenemos diversas funcionalidades que mejoran la compatiblidad e inserción de archivos o de carpetas enteras con Google Drive: pueden ser incrustadas directamente en cualquier página que creemos. Desde el menú INSERTAR podremos ver cualquier documento o funcionalidad de Google directamente en nuestra página. Si tenemos muchos archivos recomiendo subir carpetas, mientras que si sólo queremos que se vea un documento de texto, formulario u hoja de cálculo, podemos insertarlos individualmente y se verán como una vista previa. Si queremos meter código o texto también está esa posibilidad desde Cuadro de texto

G SUITE GOOGLE SITES EDUCACIÓN







Lo lógico sería, antes de ponernos a crear el sitio o la web, es pensar en si necesitamos más de una 
página inicial y cuántas subpáginas serán necesarias para ir creándolas desde la opción PÁGINAS. De este modo, en la página inicial iremos añadiendo enlaces a esas diferentes subpáginas que hayamos planificado desde la opción editar texto o cuadro de texto y luego insertar enlace





A nivel diseño, con la opción TEMAS se mejora mucho el aspecto de nuestra web, con pocos pero atractivos diseños para una página inicial sencilla pero mucho más vistosa y compatible con otras pantallas. Unos temas en los que podemos también modificar colores y estilos de fuente. 



También es interesante la opción Añadir editores que, al igual que con Google Drive, nos permite añadir colaboradores a nuestra web. Una herramienta interesante en trabajos en equipo o si estamos pensando en crear sitios web para docentes que trabajan coordinadamente. 

La única pega, si ya estamos trabajando con la versión clásica de Google Sites, es que deberemos diseñar de nuevo una nueva web si queremos trabajar con esta interfaz más atractiva y con más compatibilidades con las herramientas de G Suite (el antiguo Google Apps).

Para más información sobre el uso de Google Sites puedes visitar la página de Ayuda y soporte de Google

INNOVAR EN EDUCACIÓN SIN INTERNET

jueves, 15 de septiembre de 2016
Parece que han pasado décadas desde que dábamos clase sin conexión a Internet, sin disponer de un simple proyector o, a lo sumo, íbamos cargados de diapositivas -¡y no las del PowerPoint!- o con las transparencias de acetato de la materia de turno. Sin embargo, no hace tantos años que no disponíamos de la tecnología y los dispositivos que ahora mismo consideramos básicos y normales en cualquier aula medianamente decente.

Uno de los inconvenientes de la tecnología es la dependencia que nos ha creado para programar una clase y las pocas alternativas planificadas en caso de cualquier incidencia. Hoy en día, sabiendo que disponemos de Internet podemos ver un vídeo de YouTube en un momento dado, proyectar alguna noticia de actualidad relevante, poner la presentación de turno, buscar una imagen representativa de lo que estamos estudiando o seleccionar una aplicación para divertirnos mientras aprendemos.

innovar educación sin internetPor ello, cuando se nos avería el ordenador del aula, falla el proyector, cae la red durante más de un día, se bloquean los portátiles, nos quedamos sin luz u ocurre cualquiera de esas incidencias normales en cualquier centro educativo; nos desesperamos, maldecimos y llegamos a pensar aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. ¡Qué felices eramos con nuestro libro de texto, subrayando, leyendo, esquematizando, resumiendo y realizando ejercicios de un magnífico cuadernillo de actividades a la luz de un tubo de neón!

Supongo que los profesores, o el ser humano, si es que entramos dentro de esa categoría, tenemos poca tolerancia a los fallos técnicos y somos de frustración rápida. Pero, ¿por qué no aprovechar las averías, los parones y todos tiempos muertos para repensar nuestra docencia y realizar otro tipo de actividades?

En mi caso, teniendo varias horas de informática y pese a mis desesperos puntuales, es posible tener preparadas algunas alternativas en caso de que falle Internet o incluso me quede sin equipos. A pesar de mi total dependencia de la nube, del señor Google Drive o de un proyector, tengo claro que podemos buscar siempre otra forma de dar clase, o salir de ella, buscando a su vez la educación/formación de nuestros alumnos.

Entiendo que si estamos más de una semana sin unos recursos técnicos mínimos es imposible llevar a cabo lo que hemos programado para el curso. Aún así, se puede innovar, o más bien, se pueden buscar viejas alternativas para seguir en clase sin estar con los brazos cruzados.

¿Por qué no comentamos un recorte de prensa impreso o visualizamos un documental o película interesante en DVD? ¿y si tuviéramos algún juego de mesa preparado para estos casos y así trabajar otro tipo de habilidades y competencias? ¿o salimos del centro educativo y aprovechamos para recabar información de nuestro barrio, visitar un edificio, biblioteca, empresa u organismo, o simplemente realizar alguna dinámica (genial esta web al respecto) al aire libre? ¿qué tal si utilizamos la pizarra para dibujar, sacar temas o conversar sobre cuestiones que no solemos tratar?

En el fondo, "perder" alguna clase cuando nos fallan las nuevas tecnologías puede ser un buen momento para reflexionar en el uso de las viejas tecnologías. No se trata de volverse un converso de la tarima y el libro, pero si de mostrar esa flexibilidad y capacidad de adaptación que tanto se demanda en los puestos de trabajo y que luego esperamos nosotros mismos de los alumnos, familias, jefes y compañeros.

photo credit: Reminiscing via photopin (license)

EDUCAR CON PERISCOPE

lunes, 16 de mayo de 2016
Los más viejunos aún recordamos como era chatear con aplicaciones IRC o vía Telnet en pantallas negras con caracteres blancos o verdes. Unos chats muchas veces anónimos que te conectaban con los todavía escasos usuarios de lugares remotos con acceso a Internet y que se ubicaban normalmente en universidades; nada espectacular hoy en día pero muy curioso para una generación que no disponía de teléfonos móviles.

PERISCOPE AULA CENTROS EDUCATIVOSEn la actualidad, pese a estar ya curados de espanto, las redes sociales y las formas de comunicación a través de Internet siguen avanzando y añadiendo nuevas posibilidades. Unas posibilidades que, al igual que la dinamita, tienen aplicaciones muy diferentes. Y eso me parece que ofrece Periscope: una aplicación de fácil uso para comunicar y retransmitir vídeo en directo -streaming-  desde un teléfono móvil en cualquier lugar.

Así contado todo parecen ventajas, pero sólo hace falta bajarse la aplicación en el móvil, comenzar a indagar en ella y toparse con multitud de retransmisiones online de jóvenes y adolescentes desde su casa, en la calle o incluso durante los descansos de la escuela. A su vez, puedes leer las interacciones de los usuarios que en ese momento se dedican a saludar o a lanzar improperios al protagonista de la retransmisión. Estamos ante una suerte de gran hermano televisivo donde cualquiera dispone de una cámara para emitir su vida en directo a cualquier lugar del mundo y donde todos pueden meter baza.

El problema radica, aunque que las grabaciones suelen almacenarse un máximo de 24 horas, en los peligros para la identidad digital de aquellos que graban sus vídeos y los emiten en directo o en diferido, así como el rastro que dejan los usuarios que participan en vídeos de cualquier tipo que puedes entrar a visionar a propósito o accidentalmente. No es complicado para cualquier usuario avezado descargarse y guardar uno de estos vídeos ya retransmitido.

Entiendo que no tiene ningún sentido prohibir el uso de este tipo de aplicaciones que, al igual que Whatsapp, Twitter, Instagram, Snapchat o Facebook, son utilizadas principalmente como medios de comunicación, relaciones sociales y entretenimiento. Lo que si urge es educar en el uso de estas aplicaciones. Para ello, como docentes, ya que seguramente no lo harán sus padres, debemos estar al tanto del funcionamiento de las nuevas herramientas que van surgiendo y sensibilizar hacia un uso responsable.

Podemos comenzar poniendo ejemplos de malos usos en la red; no etiquetar imágenes o vídeos con el nombre de otros usuarios, utilizar nicks o apodos en lugar del nombre y apellidos reales, dar a conocer las normas de uso para mayores y menores de edad y, sobre todo, incidir en el necesario respeto a los demás y a uno mismo. Y, de paso, dar a conocer otros usos educativos o profesionales que este tipo de aplicaciones nos permiten: ver guía básica de uso de Periscope y algunas aplicaciones comerciales de Javier Manzaneque.

Incluso, en los centros educativos, podríamos utilizar Periscope para:

  • Transmitir cualquier acto público de la escuela y difundirlo por las redes sociales.
  • Organizar algún evento en directo donde alumnos u otros usuarios puedan interpelar a un invitado.
  • Retransmitir alguna clase magistral o sesión especial.
  • Emitir clases para educación a distancia, online o semipresencia o retransmitir clases para alumnos que por cuestiones de salud o distancia no puedan desplazarse al centro.
  • Organizar alguna sesión de consultas para nuestros alumnos sobre la materia programada.
  • Permitir que los alumnos muestren su trabajo en tiempo real en el aula a un público cerrado (por ejemplo, sólo a familiares) o en abierto. 

Insistir en la identidad digital de los más jóvenes debe ser uno de los objetivos principales de los educadores. Cada día es más fácil ir dejando huella en la red; una huella que puede ser imborrable y capaz de alterar tanto negativa como positivamente el futuro de nuestros jóvenes alumnos. Ahora, ya sabes, pégate una vuelta por Periscope y luego me cuentas...

photo credit: scopin via photopin (license)
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