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CARTA A UN JOVEN CON MÓVIL

lunes, 6 de febrero de 2023

 Estimado/a joven:

 

Puede parecer ventajista dar lecciones de vida a toro pasado. Como joven que eres, los consejos o recomendaciones de las generaciones que te preceden pueden sonarte a monsergas anticuadas, además de poco congruentes en el asunto que ocupa esta carta: el mal uso del móvil. Somos todos, mayores y jóvenes, los que a diario estamos enfrascados en ese dispositivo con acceso a internet que llevamos permanentemente pegado al cuerpo: al despertar, en el desayuno, durante las clases, en el transporte urbano, en casa, para comer, a la hora de dormir y de nuevo para conectar la alarma del día siguiente. Así día tras día, semana tras semana, año tras año. 

 

Y realmente lo disfrutas, lo disfrutamos. Es nuestra droga legal y corriente. Otras generaciones tuvimos también nuestras particulares actividades entonces demonizadas cuando se nos limitaba la televisión, los videojuegos o esos lugares (decían de perdición) donde jugábamos al billar, al futbolín o al petaco. Fuimos malgastadores habituales de nuestro tiempo en ocupaciones donde la diversión era una de nuestras aspiraciones principales. Nada nuevo bajo el sol. Aún así, muchas de esas actividades solo podían disfrutarse con los colegas y fuera de casa; aunque luego en el piso siempre nos quedaba ver la televisión a deshora, alquilar películas en el videoclub (el Netflix de antaño) y usar las primeras consolas con juegos sencillos pero adictivos. Es decir, no todo era literatura rusa, música clásica ni gimnasia a raudales. 

 

Ahora, con la perspectiva que dan los años, podemos ver que todo sigue igual. Algunos dicen que peor. Tal vez porque los más pequeños se olvidan de jugar, idear y buscar amigos con tal de seguir al lado de esa cuidadora de niños que tiene forma de pantalla digital (véase la tableta, el smartphone o cualquier dispositivo conectado a internet). Porque ahora tienes con tu móvil acceso permanente a chats, juegos online, música y vídeos en streaming, y un sinfín de recursos digitales. Todo maravilloso. Sin embargo, dejas de ocuparte de muchas otras cosas: hacer deporte, salir, quedar con amigos, ir al cine... En este informe reciente tienes muchos datos sobre el tema. Y el problema se eterniza aunque cumplas años.

 

En mi opinión, lo más sombrío de este asunto radica en quiénes provocan esta situación y qué motivos tienen para ello; cómo han conseguido atraparnos para malgastar nuestro precioso tiempo y las ilimitadas consecuencias de esta hiperconectividad de la que casi todos somos conscientes. Las aplicaciones más populares del móvil están diseñadas para hacernos dependientes y consumir el mayor número de impactos publicitarios posibles; es fácil pasar varias horas visualizando tiktoks, reels o partidas de juegos online en lugar de ocuparte verdaderamente de ti mismo o relacionarte de un modo auténtico con los que te rodean. Y así como aquellas cosas de jóvenes tenían un fin cuando llegaba la vida adulta ahora muchas personas siguen, a una edad avanzada, dilapidando gran parte de su tiempo y autoestima en que hagan caja las empresas propietarias de las redes sociales u otras aplicaciones que nos fascinan. Y ya nos avisaba Pepe Mujica en uno de sus brillantes discursos dirigido a los más jóvenes: "La vida se te escapa, se te va. Minuto a minuto. Y no puedes ir al supermercado a comprar vida". 

 

Te escribo para que seas consciente de ello. Los años te dan esa lección que en estos tiempos se hace más necesaria que nunca. Somos miles de millones los que podemos acabar idiotizados delante de un móvil o, por el contrario, podemos dejar de ser manipulados por la supuesta vida maravillosa de los otros y esa necesidad de transmitir cualquier paso para sentirnos queridos y satisfechos con nuestras vidas. El uso del móvil se ha vuelto ineludible y, ciertamente, podemos optar a aprender o pasar el rato con nuestro dispositivo personal; pero no debiera ser necesario que alterara nuestro comportamiento. Podemos apagarlo, desinstalar las apps que nos distraen o dejarlo en casa para estar más atentos a nuestros amigos, parejas e incluso profesores... ¡No seamos cautivos de aquello que estamos pagando con nuestros años! 

 

Probablemente, aunque te quede lejos, tu discurso futuro sobre el (mal)uso del móvil será más radical que estas líneas. Puede que veamos incluso como acaban siendo limitadas ciertas herramientas perjudiciales para nuestra salud mental o valores democráticos. Tu generación ya habrá percibido las luces y las sombras de esas pequeñas pantallas que iluminan u oscurecen existencias según sea nuestra capacidad de desconexión. No hipoteques tu futuro a esos likes o filtros capaces de empañar tus intereses, tu valía personal y de aquellos que te acompañan en una vida a la que puedes dar el sentido que tu decidas. 

 

Con todo el afecto y mis mejores deseos. 

Óscar Boluda

 

CARTA A UN JOVEN CON MÓVIL

CÓMO CONTROLAR EL ABUSO DEL MÓVIL

martes, 27 de septiembre de 2022
No hace faltan muchos estudios para percibir y sufrir la falta de atención que hemos ido perdiendo los adultos y los más jóvenes a raíz de la introducción del smartphone en nuestras vidas. El adjetivo smart (inteligente) que compone el vocablo de este intrusivo dispositivo parece que no lo desarrollamos proporcionalmente al uso que hacemos del mismo. Las horas perdidas en likes adictivos, mensajes insustanciales, juegos online o notificaciones varias, son ya incontables. Pero, ¿podemos hacer algo al respecto?
 

Está demostrada la eficacia de los ingenieros a la hora de diseñar las redes sociales. Algunos estudios comparan su consumo excesivo al de la cocaína en lo relativo a cambios en el estado de ánimo, conflictividad o síntomas de abstinencia. Estamos por tanto ante una lucha desigual cuando nos enfrentamos a un sistema efectivo donde perdemos el control sobre el consumo de nuestros dispositivos móviles y esas aplicaciones que producen una gratificación constante e infinita. El remedio es difícil. Más aún si dejamos esos móviles en manos de niños, aún inmaduros, con escasa conciencia del tiempo que pierden ensismiados con la aplicación del momento. Nosotros los adultos tampoco somos un ejemplo de sensatez en su uso. Supongo que acabará pasando como con el consumo de tabaco: con los años se prohibirá o limitará severamente el uso de teléfono móviles y la descarga de ciertas aplicaciones a los menores de edad. Al igual que estará muy mal visto su uso cuando estemos con los hijos o en presencia de niños. 

 

Espero que en la escuela también reaccionemos finalmente. No tiene sentido alguno promover el uso escolar de aplicaciones que sabemos son peligrosas para los menores y que ofrecen contenidos poco o nada adecuados a su edad. El (mal) ejemplo de los TeachTokers es un tema para reflexionar. Así como el uso artificial y poco reflexivo de aplicaciones que, pese a su carácter lúdico, podrían utilizarse para aprender y no solo como un entretenimiento idiotizador más. La distracción que suponen los móviles es algo inevitable que solo se puede afrontar con la desconexión del dispositivo o su almacenamiento fuera de la vista del usuario. La prohibición del uso de lo móviles en el entorno escolar tiene cada vez menos detractores. Podemos educar sobre su uso, pero nos enfrentamos a una lucha desigual donde el ganador está decidido de antemano por muchas lecciones que ofrezcamos. Por no hablar del poco ejemplo que ofrecemos en las aulas, reuniones o cursos donde no es raro encontrar adultos inmersos en su pantallita a tiempo completo.

 

Con los estudiantes de mayor edad es aún más difícil la disuasión. Llamar la atención para que usen con sensatez sus portátiles o móviles es una tarea agotadora. Mantener el interés en un discurso, que te escuchen, lean, reflexionen y se concentren para llevar a cabo unas tareas, requiere mucho entrenamiento y desconexiones temporales alejadas de internet, sus redes sociales o aplicaciones para el entretenimiento. Lo tenemos bien difícil. Concienciarse del uso diario que hacen con el móvil no es tan difícil. Todos los dispositivos ofrecen herramientas de bienestar digital como tenemos en Android o en Apple con las que podemos observar y controlar nuestro tiempo de uso, establecer temporizadores de ciertas aplicaciones o incluso gestionar el uso que hacen los menores en casa (totalmente recomendable la aplicación Family Link de Google para estos menesteres). 

 

Tristemente puede que acabemos innovando a través de la oferta de desconexión en las aulas. De cualquier modo, siendo optimistas, podemos ya detectar en muchos jóvenes una sensación de hartazgo con las memeces personales e íntimas que se publican por las redes, una mayor incredulidad de lo que se difunde desde las distintas plataformas digitales y una percepción mayor de la pérdida de tiempo que supone estar constantemente atento a esa pantalla que nos aleja de los más cercanos o de otras formas de ocio más sugestivas. La vergüenza ajena y propia tal vez vuelve a estilarse entre la juventud.


cómo controlar el abuso del móvil

INCONGRUENCIAS DE LA ESCUELA CON LAS REDES SOCIALES

martes, 26 de octubre de 2021

No es raro oír a padres y docentes despotricar acerca del abuso que hacen sus hijos y alumnos de las redes sociales. Parece que nuestros jovenes aborígenas digitales son culpables del salvajismo ilimitado que les lleva a marear por las redes más tiempo del que la civilización actual recomienda. Los adultos ilustrados somos expertos en dar recetas de buena educación mientras con el pulgar damos likes de reojo cual turistas digitales que somos mientras guardamos cola en las atracciones más visitadas.


Lo grave del asunto no es la actitud desdemedida de la chavalería con raíces digitales; tal vez el exceso venga sobrevenido o alimentado por unos adultos que, desde su propio domicilio o escuela, han caído también en las redes de unos algoritmos que nos idiotizan además de robarnos el tiempo. Sin embargo, pese a sancionar a los estudiantes y regañar a nuestros descendientes por esa adicción al móvil y sus embacuadoras aplicaciones, seguimos con rumbo firme en dar a conocer esas bondades ocultas que aportarán supuestamente motivación, felicidad y conocimiento a nuestros zagales. Pese a la nomofobia creciente y a ese más de un tercio de jóvenes que manifiestan signos de falta de control en el uso del móvil pocos son los que conocen cuánto tiempo pasan en su dispositivo y aplicaciones preferidas. Haz la prueba en el aula, tal vez te sorprendas.


Los responsables de marketing o los más innovadores nos descubren que si no estás en las redes sociales no comunicas; y que si no comunicas permaneces en el oscurantismo como asalvajados digitales. Eso sí, luego medita o mindfulnea con el móvil en la mano sin perder la fotogenia deseada. ¿Merece la pena seguir animando a los más jóvenes al uso de unas redes sociales donde permanecen sin límite alguno? ¿Tiene sentido no advertir a las familias de los más pequeños de los peligros y de la adicción que crean? ¿Es necesario que los menores estén expuestos desde casa y desde la escuela al escaparate de nuestra egolatría virtual? Imprescindible la información de profesionales como P. Duchement para prevenir los delitos cada vez más comunes que son perpetrados contra los menores en las redes sociales. Más recursos en su web: https://pduchement.org/

 


Puedo entender el uso de las redes sociales como medio de comunicación donde la escuela informe o busque trasladar los valores y la profesionalidad de sus participantes; pero discrepo del empleo superficial constante e idiotizador donde las formas o la figura sobreactuan para ganar asiduos. ¿Hace falta exhibirse en Tik-Tok ante los más pequeños? ¿Qué aprendemos con las stories o imágenes que reflejan un encanto natural impostado en el narcisita dominio de Instagram? Priorizar estos medios es la mejor excusa para los que añoran los idealizados años de la EGB donde vivíamos los extraditados digitales del pasado apilados en los mismos pupitres verdes del ahora.


En determinadas edades y a nivel profesional sí tiene sentido analizar y descubrir las oportunidades laborales que nos ofrecen las redes. En LinkedIn o Twitter, incluso desde Instagram, podemos establecer contactos interesantes para futuros empleos, así como trabajar esa llamada marca personal asociada a una identidad digital positiva y diferenciadora en procesos de selección. Ahora bien, esa enseñanza, como cualquier otra, debe ir acompañada de cierta congruencia con nuestros propios perfiles personales en las redes; no es raro encontrar diálogos virulentos o simplezas varias en adultos supuestamente domesticados a nivel digital. ¿Será necesaria una política de redes sociales a nivel profesional docente?


Hace falta una reflexión sosegada sobre lo que queremos trasladar desde las redes sociales de la escuela. Si damos importancia a la lectura, quizás debamos insistir y comunicar sobre ella en las redes; si queremos dar formación sobre medidas sanitarias de prevención pueden ser igualmente un buen medio para formar; y así con cualquier otro tema que consideremos educativamente valioso. Pero si lo que buscamos son seguidores, podemos seguir buscando el espectáculo y la inanidad permanente. Eso sí, no protestemos luego si culpan a la escuela de falta de congruencia.


Photo by Prateek Katyal on Unsplash

CONFLICTOS POR EL MÓVIL

martes, 2 de julio de 2019
A raíz de un tuit donde abogaba por la resistencia de los padres a dar en propiedad un móvil a sus hijos menores (no más de 12 años en este caso), aparecieron decenas de contestaciones, tanto a favor como en contra, a una simple opinión en voz alta. Los comentarios a favor fueron los primeros, principalmente de otros padres y madres también docentes; pero no tardaron en llegar los comentarios despectivos, e incluso insultantes, provenientes de una contada chavalería maleducada. Ser joven puede presuponer ser contestatario, pero los límites del humor ácido los debieran marcar las ofensas gratuitas.
Y la bola se sigue haciendo grande. Con un simple tuit ya son más las 175.000 impresiones ahora mismo con al parecer cientos de ofendidos... Hoy, continúan los comentarios retroalimentándose y apareciendo más personajes (en su mayoría anónimos y supongo adolescentes) destilando inquina por los cuatro costados. Lo cierto es que algunas personas, desde la buena educación, han sostenido y justificado una opinión contraria a la mía que me hace replantear mi posición inicial. En cualquier caso, lo que más me ha llamado la atención ha sido el incivismo ilimitado del que hacen gala algunos tipos en las redes. No estaba acostumbrado a ello desde un perfil donde principalmente me preocupo de temas relacionados con la educación y me relaciono con otros docentes por temas profesionales.

En cualquier caso, sigo reticente a la posesión de un dispositivo móvil a los niños con menos de 12-13 años. Entiendo también que no se puede generalizar este posicionamiento; que puede depender de las diferentes situaciones personales y/o familiares del niño o niña, y que se pueda adelantar o postergar esta entrega tan deseada por muchos menores. De hecho, la postura más fácil es entregar un móvil al niño cuando lo pida, y no resistir a proporcionárselo hasta que realmente le pueda ser útil o beneficioso, o que los posibles perjuicios sean superiores al aprovechamiento que se hará del mismo. Aún así, cualquier madre o padre tiene la potestad a tomar la decisión que crea conveniente, más allá del porque "todos tienen un móvil".

móvil jóvenes niños adolescentes educación

Alguno también me acusaban de ser un outsider, además de viejo inmisericorde, pero en mi trabajo con ordenadores y formando digitalmente a jóvenes y adultos, puedo afirmar que el mayor o menor nivel de competencias digitales personales o profesionales no viene dada por la posesión mas tardía o temprana de un smartphone. De hecho, y desafortunadamente, en el bachillerato y en la universidad pude apenas trabajar con ordenadores; aún así, sin necesidad de ser un nativo digital, tengo mis competencias digitales en plena forma. Sin embargo, ahora, cualquiera dispone de una pantalla, que no implica ni mucho menos una mejora en el aprendizaje de los niños: ver dosier sobre Lectura digital en la primera infancia del Centro Regional para al Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) de la UNESCO y patrocinado por la Fundación SM.

Opinar por opinar es perfectamente aceptable, pero no por ello podemos ensalzar o aceptar opiniones basadas en simples creencias o experiencias personales. Existen ya estudios donde se analizan las consecuencias de la introducción de pantallas en nuestras vidas. Y no se trata de volver a las cavernas, como algunos acusan. Se trata, sí, de educar en ese uso responsable y en que los más pequeños sigan disfrutando del juego físico y de una socialización fundamentada en el contacto directo con sus compañeros y amigos. No todo son bondades cuando asumimos que el móvil ayuda a que el menor no se sienta apartado: “a medida que los niños se comunican cada vez más a través de medios electrónicos, y menos personalmente, comienzan a sentirse más solos y deprimidos.” Y, sí, se puede confesar; los adultos también hacemos mal uso -abuso- del móvil.

Restringir ciertos contenidos, tiempo de uso o el gasto en tecnología y comunicaciones es función de todo padre o madre que educa a sus hijos. Posponer el uso de un móvil no es ninguna aberración como algunos proclaman. ¿A qué edad? En ese dilema estamos muchos que preferimos reflexionar al respecto con calma. Adoptar una u otra postura en función de la situación del niño es una posición plausible que no significa estar en contra de la tecnología y el progreso. La experiencia que muchos tenemos con adolescentes, que en su mayoría, como es lógico, usan el móvil como mero entretenimiento; nos lleva a pensar que son necesarios mayores tiempos de desconexión digital, sobre todo en los momentos de estudio y trabajo. Se puede afirmar que existe una relación causal entre la distracción de un dispositivo electrónico y el rendimiento académico en un examen.  Por no hablar del sedentarismo que puede provocar un elevado número de dispositivos electrónicos en el hogar.

Independientemente de todos estos argumentos, que seguro pueden ser contestados en base a las ventajas que ofrece el mundo virtual y el conocimiento y cultura de las redes, lo más importante es, si cabe, la escasa educación digital que algunos reflejan en las redes a través del desprecio de la opinión del otro, el improperio fácil y la falta de diálogo sin necesidad de sentar cátedra. Personalmente me quedo con esas opiniones de jóvenes y adolescentes que han sabido argumentar su posición al respecto.

P.D. Como profesor de Formación Profesional me tomo la libertad de aconsejar, a esos jóvenes y no tan jóvenes que responden con acritud, que su identidad digital es vital y puede llegar a determinar su futuro laboral. Hay que cuidarla, no sólo por cuestiones profesionales sino también por evitar herir o molestar a terceros, aun desconocidos.

photo credit: Joris_Louwes Generations 2018 via photopin (license)

HÉROES Y NIÑOS SIN MÓVIL

martes, 16 de abril de 2019
El despropósito actual como consecuencia del acceso libre a Internet que muchos niños disfrutan por la permisividad parental o la de los centros educativos, ya estamos pagándola con determinados comportamientos nocivos por parte de chavales más o menos jóvenes.

Hoy día supone una heroicidad no ceder ante la presión del resto de padres que ven con buenos ojos que sus hijos prepúberes posean un móvil -por supuesto con acceso a Internet- no sea que se vayan a perder en nuestras laberínticas ciudades o no les ajunte algún amiguito del alma a sus diez u once años.

HORACIO COCLES Niños en primaria con Instagram o con canales de YouTube y acceso a cualquiera repito, cualquier tipo de contenidos, parece un sinsentido que ya se paga en la distorsionada percepción que muchos jóvenes tienen ante el sexo o la violencia. Y me pregunto, ¿dejarías a tus hijos menores de dieciocho años en una licorería para pasar la tarde, o en un bingo, o en una sala X de las de antaño? Pues así hacemos con nuestros menores, y muy menores, que disponen generalmente de un acceso a Internet descontrolado.

No tenemos en cuenta que su inmadurez les está llevando a normalizar determinados relatos donde la sumisión, la falta de empatía, la agresividad, el exhibicionismo y el sálvese quien pueda... hace mella y provoca la normalización de este tipo de comportamientos indeseables.

Suena muy bonito eso de educar en la responsabilidad del móvil, sin embargo, a nadie se nos ocurriría dejar un objeto punzante (por no decir un arma) a un muchacho para que aprenda a usarlo con sensatez. No se trata de actuar como un censor sino más bien como el protector y educador de unas personas que están creciendo y podrían formarse una visión muy equivocada de lo que son las relaciones personales.

Tampoco se trata de poner puertas al campo y desdeñar los casi infinitos recursos que nos ofrece Internet para la distracción y el conocimiento. Los docentes, así como los padres, debemos, más que nunca, ser unos buenos seleccionadores de contenidos para evitar el naufragio digital que provoca el maremágnum de Internet.

Horacio Cocles, como afirma la leyenda, repelió en solitario a todo un ejército etrusco; tal vez no sea necesario convertirnos en héroes romanos, sería suficiente con no ceder a las presiones sociales o mercantilistas y apoyar desde las familias y la escuela unos límites a la hora del uso y posesión de unos dispositivos móviles difícilmente controlables. Como bien me decían en casa: "No quememos etapas". 

Fuente imagen: la.wikipedia.org

¿MÁS O MENOS PANTALLAS EN LAS AULAS?

miércoles, 27 de febrero de 2019
Que las pantallas son motivo de discusión en el aula es algo sobradamente conocido. Que tenemos escasas recetas para evitar un uso indebido es también evidente. Que los móviles o lo ordenadores con conexión a Internet son máquinas de distracción masiva es un hecho. No por ello vamos a dejar de utilizarlos en el aula o desaprovechar las ventajas que nos ofrecen a la hora de aprender conocimientos nuevos o desarrollar competencias necesarias a nivel personal y profesional.

Otro tema, que no me compete como docente pero sí como padre, es la no conveniencia que tienen los alumnos más pequeños (educación primaria) de sufrir un modelo educativo poblado de pantallas similar al modelo de escuela basado en el libro de texto. Veo poco sentido a un aprendizaje basado en la lectura en un soporte digital donde las distracciones son la norma y para una etapa donde debiera primar la lectura comprensiva sobre cualquier otro tipo de competencias. Es en estas etapas donde el fomento de la lectura debiera ser el eje de cualquier plan de innovación educativa. Si tenemos claro que deseamos ciudadanos críticos, trabajemos la competencia lectora e informacional con estrategias que no pasen sólo por una conexión permanente a Internet.

PANTALLAS EN EL AULA

A nivel de Formación Profesional nuestros alumnos deben aprender a usar con mesura los dispositivos móviles y cualquier otra tecnología que forme parte de su puesto de trabajo. Educar en el uso de estos dispositivos es una labor pesada para con la que cargamos los docentes y que es motivo de conflicto diario. Al final, buscar ese punto intermedio en el uso de los móviles es materialmente imposible; prohibir su utilización durante el trabajo en el aula o cuando explicamos algún contenido se hace necesario para favorecer la concentración. La multitarea es un mito. Otra cosa es programar actividades donde deban usar aplicaciones o herramientas específicas, o que precisen utilizar un formato digital adecuado a su puesto de trabajo.

Hace no muchos años nos dedicábamos a limitar o cortar el uso de una red lenta por defecto en los pocos ordenadores que disponíamos por curso. Luego vino la fiebre de las tablets y las pizarras digitales interactivas, y, ahora, con más velocidad que nunca y más dispositivos por alumno propios o de los centros, nos corresponde reflexionar sobre su uso y pensar menos en términos de "nativos o inmigrantes digitales" y  pensar más en nuestros alumnos como "conscientes digitales". Alumnos responsables  y conscientes de sus datos en la red y de la identidad digital que tienen, las competencias que necesitarán en su vida profesional y los valores que requiere una sociedad digitalizada que aún no sabemos adonde nos lleva. Todo ello sin necesidad de ser agoreros.

En  FP debemos comenzar a plantearnos muchas de estas cuestiones relacionadas con el bigdata, las oportunidades profesionales, la actualización del profesorado a nivel digital y una estrategia para todas las familias profesionales, que, desde la administración educativa debiera implantarse junto con las empresas y entidades punteras en el ámbito tecnológico. Esto daría para otro artículo...

Disponer de conectividad es una oportunidad inmejorable para la enseñanza, los recursos son innumerables y tenemos enormes posibilidades para conectar con otras aulas, docentes o empresas en cualquier lugar del mundo. Sólo queda saber aprovecharlas, desconectar cuando toca, saber leer en cualquier tipo de soportes, y ¡leer mucho más!

Todo esto tiene origen en un tuit que trasladaba la opinión de dos pequeñas personas con las que vivo:

Mucho más sobre este tema en el blog de Catherine L'Ecuyer.

photo credit: Jerome Olivier thoughts via photopin (license)

APLICACIONES MÓVILES PARA ALUMNOS Y PROFESORES

lunes, 21 de septiembre de 2015
La mayoría de alumnos disponen hoy de terminales móviles con acceso a Internet y con la posibilidad de descargarse aplicaciones -apps- ya sea desde Google Play, Apple Store o la menos popular Tienda Windows.

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Muchos estudiantes, y una mayoría de docentes, no aprovechan totalmente las posibilidades que nos ofrecen las apps del mercado, tanto para el aprendizaje como para la organización académica y personal.

Al principio de cada curso suelo recomendar una serie de aplicaciones para profundizar en esa vida que hay más allá del dichoso Whatsapp... Pasamos un tiempo en el aula trasteando estas herramientas así como aprendiendo a usar la versión escritorio que algunas de ellas ofrecen. Más adelante, a lo largo del curso, iremos haciendo un mayor uso para profundizar en las ventajas que nos ofrecen.

Te dejo con mi listado de aplicaciones favoritas, para su uso en el aula y fuera de ella con sus correspondientes enlaces para la descarga en Android, iOS o Windows:

  • Skitch: útil aplicación para realizar anotaciones en imágenes en tan sólo unos segundos y compartirlas desde nuestro móvil
  • Bloglovin: estupenda app para seguir tus blogs favoritos y estar actualizados. Muy cómoda su interfaz para la lectura. 
  • Repost: aplicación complementaria a Instagram si deseas retuitear o repostear imágenes de otros instagramers. Útil para comentar imágenes de interés o actualidad de otros usuarios. 
  • Moxtra: buenísima aplicación para gestionar equipos de trabajo y funcionar de un modo colaborativo a través de comunicaciones, avisos y documentos privados o compartidos. 
  • Twitter: para mi el rey de las redes sociales en cuanto aprendizaje académico o profesional. Muy útil también para comunicarse con los alumnos a través de mensajes directos a grupos de clase (ahora permite hasta 50 miembros). 
  • Nuzzel: un buen modo de no perderte publicaciones o noticias compartidas por aquellos usuarios que sigues en Facebook o Twitter, así como descubrir nuevas fuentes de información.
  • One Note: aplicación para llevar tu propia libreta con anotaciones clasificadas y sincronizadas en otros dispositivos. Fácil de usar y muy clara su interfaz. 
  • Wordreference: práctica herramienta con la que disponemos de múltiples diccionarios, traductor o buscador de sinónimos y antónimos.
  • Google Drive: excelente aplicación para visualizar y compartir tus carpetas o archivos creados en Drive. También tendrás que descargarte las aplicaciones específicas para gestionar documentos, hojas de cálculo o presentaciones.
  • Google Calendar: utilizar el móvil como agenda es más fácil con este tipo de aplicaciones. La app de Google o Calendars 5 (de pago y más completa) permiten gestionar uno o varios calendarios personales.
¿Alguna otra recomendación para el móvil?

photo credit: 5 via photopin (license)

CÓMO MEJORAR LA WIFI DE UN CENTRO EDUCATIVO

viernes, 10 de octubre de 2014
¡Qué gran pregunta! La conectividad a Internet en los centros educativos es hoy, o al menos debiera ser una cuestión prioritaria si queremos llevar a cabo metodologías activas. El problema surge cuando las compañías de telefonía no ofrecen la infraestructura ni el asesoramiento suficiente para hacer frente a cientos de alumnos y decenas de aulas conectadas a Internet. 
wifi educación colegios internet

Ante los cortes constantes o velocidades de descarga del siglo pasado, sólo nos queda armarnos de paciencia y buscar la comprensión del alumnado y de los profesores afectados. Paradójicamente, pese al acelerado avance tecnológico, las conexiones siguen igual de deficientes que hace unos años. Incluso estamos aún peor; hay una altísima demanda de conectividad a causa de los dispositivos móviles de alumnos y docentes. El BYOD en las aulas, sin una buena conexión, es una quimera.

En el sector de las telecomunicaciones, el oligopolio español no se preocupa mucho por una necesidad más que básica hoy en día en el mundo educativo. Parece que el negocio radica en el sector editorial o en la formación del profesorado, y no en unas pocas líneas "docentes". Estas grandes compañías no se dan cuenta de la lamentable imagen que proyectan a través de sus insuficientes infraestructuras para los centros educativos. Suministran conectividad, más o menos rápida, pero su asesoramiento es deficiente. 

Ante esto no nos queda otra cosa que el ingenio y la racionalización de las redes de la escuela. Os dejo con una serie de soluciones que pueden aliviar, en mayor o menor medida, la lentitud o cortes de la conexión a Internet:
  • Selecciona el canal wifi óptimo para evitar cortes. Debes acceder a tu router para este cambio, después de haber analizado las redes wifi mediante una aplicación: Leer artículo PCactual. Otro artículo algo más denso y técnico en hackplayers.com si tenemos varias líneas en el mismo centro.
  • Tipo de cifrado de seguridad: se recomienda WPA2-AES
  • Actualiza el firmware de tu router. Solicítalo al servicio técnico de tu compañía telefónica o accede al router para comprobar si puedes actualizarlo por tu cuenta. 
  • Limita al máximo en número de dispositivos que acceden a la wifi del centro. Cambia habitualmente las contraseñas y conecta a Internet los dispositivos por cable de red cuando sea posible. 
  • Controla las subidas, no sólo las bajadas, a través de P2P y desactiva las copias de seguridad automática de los dispositivos móviles (smartphones y tabletas). Pueden saturar la conexión. 
  • Protege tu wifi con unas medidas básicas de seguridad: Artículo de la Oficina de Seguridad del Internauta.
Si eres afortunado puede que mejore en algo la conectividad de tu escuela. Seguiremos cada día cruzando los dedos... 

photo credit: dullhunk via photopin cc

USOS EDUCATIVOS DE INSTAGRAM

sábado, 27 de septiembre de 2014
Es evidente la atracción que ejerce el uso de la imagen en los más jóvenes. Una atracción que se duplica con el uso de unos dispositivos móviles digitales que permiten realizar infinitas instantáneas. Unas fotografías que pueden ser editadas, compartidas al momento, comentadas, etiquetadas o geolocalizadas. Con la aplicación Instagram tenemos acceso a todas estas funciones y además podemos darle un uso educativo.

Tan sólo necesitamos instalar la app de Instagram en nuestros dispositivos móviles (tablet o smartphone) ya que su funcionamiento es muy intuitivo. Para los aún no iniciados, tenéis este sencillo tutorial: http://tiponormal.com/tutorial-que-es-instagram/

Aparte de la descarga de la app de Instagram, tenemos la posibilidad de utilizar dos cuentas diferentes con la app Instwogram (solo en Android) en aquellos casos en los que buscamos diferenciar nuestra cuenta personal de una cuenta para el aula. Otra herramienta complementaria es una versión de escritorio para PC que tenemos con Pixsta, fundamental si queremos mostrar las imágenes tomadas desde otras cuentas o buscar fotografías etiquetadas desde el proyector del aula. 

Además de compartir nuestras fotos, tenemos otras muchas posibilidades para hacer un uso educativo y lúdico de las imágenes. Esta herramienta nos permite, en un contexto que conoce a la perfección el alumno, trabajar conceptos, sentimientos o valores. Os dejo con las siguientes propuestas educativas:

  • Actividades fuera del aula. Los alumnos y profesores pueden tomar fotos durante las visitas o salidas fuera del centro educativo. Se puede preparar un documento previo dirigido al estudiante, para que el alumno reflexione y tome instantáneas con un objetivo determinado. Más adelante pueden ser proyectadas y comentadas en clase (con ayuda de Pixsta). Para ello  es importante que el alumno etiquete las fotos con un hashtag determinado (por ejemplo: #IVAMmuseo). 
  • Concurso de fotografía. Se puede crear una etiqueta determinada para un concurso de fotografía donde los alumnos suban y editen sus mejores fotografías de una temática determinada. Muy útil para trabajar valores o sentimientos desde una perspectiva más creativa. 
  • El profesor puede subir a su Instagram una foto determinada con el fin de que los alumnos realicen comentarios por escrito sobre la misma. Luego podemos reflexionar en conjunto, con la imagen proyectada, y en voz alta sobre los comentarios realizados.
  • Conocernos mejor. Visitando las cuentas personales en Instagram del profesor y los alumnos, siempre que no nos importe, podemos conocer los gustos, aficiones o preocupaciones de nuestros estudiantes. Puede ser un buen momento para introducir el concepto de identidad digital y la importancia de la privacidad.
  • Ser creativos. Existen aplicaciones complementarias a Instagram, como Instasize,  que nos permite subir fotografías en su tamaño original y sin recortar, con múltiples posibilidades para crear collages, añadir fondos, formas o texto. Podemos utilizar Instasize para crear carteles, avisos, frases para pensar, señalar partes de una imagen, etc. Se pueden luego compartir fácilmente en Instagram o en otras redes sociales (Twitter, Facebook, WhatsApp...). También podéis probar otras apps complementarias para la edición de tus fotos en Instagram: ver este post de SocialMedia Examiner.
  • Fotografiar apuntes, la pizarra o las actividades que están trabajando los alumnos. Instagram es un buen medio para dar trascendencia a nuestro trabajo o llegar a unos alumnos que usan el móvil a diario. 
  • Investigación. Conectar la realidad con la materia de clase es posible a través de la fotografía. Es posible motivar al alumno a través de la toma de imágenes que reflejen los contenidos trabajados en clase. En la calle, en la escuela o en casa se pueden fotografiar objetos, personas o escenas relacionados con lo que estamos aprendiendo.
Como habéis visto, Instagram es una herramienta muy polivalente que tiene la ventaja de una alta penetración entre los más jóvenes, además de una alta tasa de crecimiento por encima de otras redes sociales (ver datos). Os dejo para finalizar, con una presentación de imágenes en Instagram con los usos arriba mencionados:




photo credit: Photo Giddy via photopin cc

¿APRENDEN LOS ALUMNOS CON SU MÓVIL?

domingo, 16 de febrero de 2014
En los últimos días he tropezado con muchos artículos sobre las bondades del uso del móvil como herramienta educativa. Es innegable que los actuales teléfonos móviles o smartphones ofrecen multitud de posibilidades para el aprendizaje.

Ya son mayoría los alumnos que disponen de acceso a Internet a través de su móvil personal. Pero, ¿saben sacar provecho a todas las opciones que les ofrecen estos caros dispositivos? Lo dudo. Son muy rápidos escribiendo con los pulgares, pero, y algo tendremos que ver, no saben darle un uso distinto al lúdico. 

Un 80% de mis alumnos, con edades comprendidas entre 16 y 20 años, afirma hacer uso del móvil más de cuatro horas al día. Alguno confesaba casi el doble...  A la hora de usar aplicaciones o apps, la reina es el Whatsapp, seguida de Twitter, Instagram y un Facebook que parece estar de capa caída. Pese a ello, las apps de redes sociales no se utilizan como aprendizaje, ni formal ni informalmente. 

Personalmente, no me atrevo a usar el Whatsapp con mis alumnos. Soy partidario de plataformas abiertas donde se comparte libremente, sin estar mediatizado, y donde es necesaria cierta sensatez en su uso (son públicas). Por otro lado, los usos educativos de Twitter o Instagram son múltiples (leer post al respecto): pueden ser un punto de partida para trabajar el PLN -Red Personal de Aprendizaje- del alumno. 

A estas alturas del curso, mis alumnos manejan con asiduidad apps como Google Drive o Gmail. Herramientas que fácilmente controlan y aprenden a utilizar para comunicarse con otros docentes, enviar actividades o trabajar colaborativamente desde sus móviles personales.

Es imprescindible seguir por este camino. La adquisición de competencias digitales puede lograrse, gracias también a la motivación extra que suponen, con el uso en el aula de lo dispositivos móviles. Programar actividades que requieran la descarga de aplicaciones, hacer uso del móvil como herramienta de consulta durante las clases, crear materiales multimedia con ayuda del smartphone, conectarse con estudiantes de otras poblaciones, etc. Unas actividades que comienzan en el aula pero que pueden tener continuidad allí donde el alumno se encuentre.

Eso sí, hay que acordar y programar momentos de desconexión. Tiempos donde el móvil no sea una herramienta de distracción y el alumno se dedique a tareas que requieren concentración: la lectura o escucha al profesor y compañeros. 

Como docentes debemos conocer los usos (y abusos) de los móviles. Conocer sus posibilidades para el aprendizaje, ajustar la seguridad de los dispositivos, probar aplicaciones y recomendarlas a los alumnos. No podemos obviar unos aparatos con los que viven y duermen, literalmente, días tras día. Podemos aprovechar esta ubicuidad para conseguir una de las funciones principales del docente: que el alumno desee aprender. 

photo credit: Johan Larsson via photopin cc
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