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RECURSOS Y MATERIALES PARA DISEÑAR PROYECTOS (ABP) EN FP

sábado, 26 de noviembre de 2022

Es difícil encontrar en la red buenos ejemplos y recursos adecuados y específicos relacionados con la Formación Profesional. Más aún si estamos buscando algún material concreto para nuestros módulos y ciclos formativos. Parece incluso que el gusto por compartir ha pasado a mejor vida y volvemos sin remedio a guardar con celo cualquier recurso propio, no sea que alguien se aproveche del mismo y encima no tenga la deferencia de citarte. O nos debemos creer muy únicos o no nos da satisfacción que otros disfruten de unos materiales que, a la postre, serán útiles en la formación de otros muchos alumnos.

 

En cualquier caso, y predicando con el ejemplo, para aquellos interesados en el diseño de proyectos de aprendizaje en Formación Profesional, o Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) en FP, os dejo con un recopilatorio de recursos que me resultan útiles en mis módulos y que pueden ser de interés para aquellos que se encaminan hacia el ABP de un modo más riguroso o metódico, o quieren profundizar algunos aspectos de sus proyectos (herramientas, evaluación, competencias, bibliografía...).

 

Para ello, en la siguiente web he recopilado aquellos materiales que nos pueden servir a la hora de diseñar un proyecto tanto a nivel modular como interciclos. Puedes encontrar ejemplos valiosos de proyectos en FP  realizados en otros centros educativos, así como herramientas que ayudan a diseñar nuestro proyecto teniendo en cuenta las competencias y resultados de aprendizaje que deseamos trabajar en el aula. 

 

Recursos para diseñar proyectos de ABP en FP

 

Las siguientes plantillas, elaboradas con la ayuda de hojas de cálculo, pueden también ser útiles para sistematizar el diseño de tus proyectos y realizar más fácilmente su programación. Una parte previa a la ejecución de cualquier ABP, siempre necesaria, que nos facilitará el desarrollo y valoración posterior de nuestro diseño. 

 

Plantillas para programar un ABP en FP 

 

En los tiempos de crispación educativa que corren, podríamos discutir y debatir sobre la pertinencia del Aprendizaje Basado en Proyectos, Retos o Problemas, en la educación actual. Un tipo de aprendizaje que no está reñido, y que complementa, cualquier otro método de enseñanza (como queramos llamarlo: magistral o tradicional); y que principalmente aporta motivación y un acercamiento al entorno real desde nuestros módulos gracias a esos recursos externos que lo enriquecen. Proyectos que buscan la memorabilidad y la curiosidad por el aprendizaje, así como proporcionan una visión conjunta de los módulos del ciclo formativo y un trabajo en equipo de los docentes y estudiantes de la titulación. Un modo de aprender y enseñar que, si se realiza con creatividad, acierto y rigor, facilita la implicación del alumno en su formación, más allá (y sin menospreciar) de lo que unos exámenes o libros de texto puedan aportar. 

 

Espero que os resulten útiles.

 

RECURSOS Y MATERIALES PARA ABP EN FP

Foto de Saad Salim en Unsplash

Aprendizaje Basado en Proyectos en FP

jueves, 18 de marzo de 2021

A lo largo del tiempo de vida de este blog, así como durante mi trayectoria docente, han sido muchas los ocasiones donde he podido narrar y disfrutar junto a los estudiantes y compañeros docentes con distintos proyectos de aprendizaje diseñados para los ciclos formativos donde trabajo. 


La Formación Profesional es una etapa donde la metodología de ABP es en la práctica algo inherente a estos estudios. Con el ABP podemos trabajar todas las competencias técnicas y transversales que precisa un futuro técnico o técnica en FP. Así como las competencias digitales o esas soft skills que son imprescindibles para la empleabilidad del alumnado. 


Conocer el marco teórico en el que nos movemos, las oportunidades que nos brindan otros profesionales, las herramientas que facilitan este aprendizaje, los artefactos digitales que podemos construir, la creatividad necesaria, las distintas formas de evaluación o la necesidad de un trabajo en equipo desde el propio departamento; son algunas de las peculiaridades que nos obliga a plantear un trabajo por proyectos.


Por ello, desde el MOOC (curso online masivo y abierto) que Dualiza Bankia  ha lanzado junto a FP Empresa, de la mano de Conecta13, tenemos una buena oportunidad para iniciarnos en el ABP o profundizar en aquellos aspectos que podemos reforzar a la hora de diseñar y llevar a cabo un proyecto desde nuestros módulos y ciclos formativos. Un curso, en el que he colaborado, que está producido por y para docentes de FP con experiencia en esta metodología que  atesora décadas de experiencia y que sin embargo puede suponer un plus de innovación en las aulas. 


Desde mi experiencia personal tan solo puedo valorar positivamente todos los proyectos en los que nos hemos embarcado. En este MOOC tienes además la oportunidad de conocer el trabajo de otros docentes de Formación Profesional que pueden servir de ejemplo o inspiración para que te plantees el ABP en tus clases. 


PBL EN FORMACIÓN PROFESIONAL

jueves, 7 de abril de 2016
Paradójicamente la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), también llamada PBL por sus siglas en inglés, no es algo muy habitual en las aulas de Formación Profesional, o al menos no es fácil encontrar casos de centros educativos que publiquen y difundan los proyectos que llevan a cabo.


Cualquier ciclo de FP es susceptible de utilizar este tipo de metodología, ya sea de un modo más purista y siguiendo las pautas que marcan el diseño de un PBL. Como bien dice Jorge Arévalo, viceconsejero de FP del País Vasco, una cosa es enseñar y transmitir conocimientos y otra que los alumnos aprendan a ponerlos en práctica a través de este tipo de metodologías activas.

La Formación Profesional es una etapa educativa perfecta para realizar este tipo de proyectos, ya sea a través de un módulo con un sólo docente, o, mejor aún, con el equipo de profesores que componen un ciclo formativo. Incluso, porqué no, se pueden realizar proyectos que abarquen todos los ciclos de un centro educativo a través de una temática transversal.

Existen muchos recursos para aprender a trabajar a través de PBL-ABP (ver magnífico repositorio de Rosa Díez), pero la clave está en pararse a reflexionar y conseguir sumar a los compañeros a este tipo de metodologías. Una metodología que necesita el apoyo del equipo directivo a través de espacios y horarios que faciliten el trabajo en equipo de alumnos y profesorado.

Por el contrario, como comentaba anteriormente, es difícil encontrar proyectos publicados en Internet, pese a que ya son muchos los centros que utilizan esta metodología. Por ello, y siguiendo el formato de la tabla colaborativa de recursos de FP lanzada hace ya algún tiempo, os animo a dejar el enlace de aquellos proyectos que se han realizado en centros de Formación Profesional en esta nueva tabla colaborativa de PBL EN FP.

Os dejo en la tabla dos proyectos que conozco de primera mano, uno a punto de comenzar en el ciclo superior de Comercio Internacional de la Escuela Profesional Xavier, "Exportación 0,0", y el proyecto "Ven. Móvete" del IES Leixa que sigue una metodología similar al PBL y que engloba tanto ciclos formativos como bachillerato y del que de momento sólo podemos conocer sus actividades a través de una cuenta en Twitter. Mi sincera felicitación a este último proyecto por la envergadura, calidad de las actividades realizadas e implicación de un claustro motivado.

El trabajo por proyectos es beneficioso tanto para alumnos como para docentes, es una medio perfecto para fomentar el trabajo en equipo, la coordinación docente, el aprendizaje significativo, motiva y anima a la cooperación. En el caso de la FP ayuda también a salir del marco teórico y de las simulaciones en las que nos movemos habitualmente y nos introduce en el mundo real del trabajo. Eso sí, requiere un esfuerzo adicional del profesorado, reuniones, compenetración, elaboración de materiales, reflexión, un cierto caos durante la ejecución y muchas rectificaciones.

Espero que salgan a la luz muchos de esos proyectos efeperos que con mucha dedicación y acierto se están realizando en nuestros centros de Formación Profesional, ¿lo compartes?


photo credit: 3 Ways You Can Build a Bigger Audience and More Readers via photopin (license)

CÓMO MEJORAR EL APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS EN FP

miércoles, 6 de julio de 2022

El debate sobre las virtudes de la instrucción directa (bien entendida) frente a un aprendizaje basado en la indagación o el descubrimiento no debiera caer en una confrontación de dos formas distintas de ver la enseñanza que realmente se complementan. Asimismo, a nivel de Formación Profesional, a pesar del carácter eminentemente práctico de los distintos módulos de cada ciclo formativo, no debiéramos caer en el error de plantear un modelo único con base en las llamadas "metologías activas" sin tener en cuenta las bondades de la también llamada instrucción explícita. 

 

No debiéramos creer esa falsa sentencia de que el saber está en Google y tan solo necesitamos ser capaces de encontrar la respuesta correcta para resolver un problema cualquiera. Como si la capacidad de pensamiento crítico, tan demandada actualmente, se desarrollara tan solo siendo un genio de los buscadores de Internet. La misma traba tenemos con el aprendizaje basado en proyectos o en retos donde el estudiante debe buscar soluciones o plantear un producto final a través de una indagación y una serie de tareas que debiera ser capaz de realizar de forma autónoma y en un equipo de trabajo. Porque, ¿es suficiente con esa labor de acompañamiento del profesorado?, ¿dónde quedan las explicaciones, los modelos, los ejemplos, las demostraciones?, ¿no sería útil considerar este tipo de instrucción antes de diseñar un proyecto de aprendizaje?

 

mejora del ABP en FP

No podemos olvidar que "los estudiantes aprenden más cuando les enseñan profesores muy metódicos que se enfocan en los contenidos y actividades académicas. Los profesores más efectivos también maximizan el involucramiento de los estudiantes con estas actividades, haciendo uso de reglas y procedimientos; y siendo «omnipresentes», lo que significa monitorear regularmente y examinar la sala de clases para abordar los problemas de raíz antes de que escalen en complejidad." (Good y Brophy, 2008). Vale la pena recalcar esa "omnipresencia" del profesorado como una variable fundamental en cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje. Algo de sobra conocido, de sentido común y valorado por la inmensa mayoría del alumnado.


A menudo nos ponemos a diseñar proyectos (en formato ABP o retos) de un modo más o menos cerrado, los objetivos bien fundamentados, con sus tareas definidas y con todas las herramientas necesarias para que los estudiantes resuelvan el problema o reto planteado; sin embargo, no consideramos si los conocimientos y competencias previas del alumno son suficientes o si el equipo docente es también capaz de solventar el desafío lanzado y posee esas habilidades demandadas (digitales, técnicas, blandas...). 


Por todo ello es fundamental que el profesorado transmita personalmente los contenidos y que se incluyan los ejemplos necesarios para que el alumno sea luego capaz de dominar por sí mismo la materia. Ejemplos y demostraciones que luego, a través de los retos planteados, pueda poner en práctica para demostrar las competencias adquiridas. Por ello, entiendo el diseño de los proyectos de aprendizaje como una oportunidad para poner en valor los conocimientos adquiridos, así como un modo de "práctica de recuperación" que ayuda a consolidar el aprendizaje a lo largo del tiempo. Interesante guía práctica al respecto en este artículo del blog de la editorial Aptus. Hacer el esfuerzo de recuperar conocimientos y habilidades adquiridas a través de los proyectos es un método eficaz para esa mejora deseada del aprendizaje. Saber poner en valor esos conocimientos adquiridos es un factor motivacional para unos estudiantes que se sentiran más competentes y confiados. 


Además de la necesidad de esa instrucción directa previa, durante el desarrollo de los proyectos debemos ofrecer una retroalimentación (feedback). El modelo "yo, nosotros, ustedes", que formula Sarah Barker en el libro sobre "Instrucción directa" de Adam Boxer, deja clara la importancia de que el docente (yo) presente unos modelos que luego sean trabajados juntos a los estudiantes (nosotros) ejerciendo el profesorado como guía, y luego ellos (ustedes) sean capaces de resolver autónomamente. Por ello, la calidad de la retroalimentación ofrecida, no a través de calificaciones númericas sino a mediante comentarios y la posibilidad de hacer y rehacer hasta mejorar las tareas demandadas, es esencial durante la ejecución de cada proyecto. 

 

Por otro lado, cuando evaluamos al alumno y a los equipos de trabajo, estas valoraciones deben ser fundamentalmente individuales. Es posible que algunos aspectos deban ser valorados según las entregas de cada equipo de trabajo; pero es imprescindible ofrecer unas valoraciones cualitativas a cada estudiante más allá de una mera calificación numérica con décimas y centésimas donde el alumno solo busca una nota final. El diseño de una rúbrica, dirigida y expuesta al alumno previamente, debe medir el logro de los objetivos planteados y la reflexión del estudiante sobre su propio aprendizaje.

 

Tal vez es hora, también en la Formación Profesional, de replantearnos el constructivismo imperante para dar paso a una enseñanza basada en unos conocimientos técnicos profundos y seleccionados según su utilidad, que luego puedan ser utilizados en simuladores o en la práctica real de las empresas. Sin dejar de lado toda esa creatividad, trabajo en equipo y valores que tenemos la oportunidad de incluir en el diseño de un buen proyecto de aprendizaje. Pero con conocimiento, por favor. 


Foto de Minator Yang en Unsplash

EL EGOÍSMO DEL TRABAJO POR PROYECTOS

sábado, 2 de abril de 2022

Debe estar casi todo escrito en relación al aprendizaje y trabajo basado en proyectos, retos o problemas. No importa como lo queramos llamar: ABP, PBL, ABR, ApS... Las bondades y dificultades de estas metodologías son de sobra conocidas entre los que hacemos uso de esta forma de aprender en las aulas de Formación Profesional. Tal vez, en otras etapas educativas su éxito o fracaso obedece al tipo de alumnado, su edad, los contenidos relacionados, etc. Mientras que en la FP, gracias a la necesidad de buscar un mayor contacto directo con el entorno profesional, este tipo de metodología es siempre valioso. Aún así, no son pocos los escollos que encontramos a la hora de diseñar proyectos de aprendizaje. 

 

Las dificultades principales atañen a la organización del profesorado. Los docentes, desafortunadamente, arrastramos rutinas y preferimos un trabajo solitario alejado de la rendición de cuentas a terceros; a lo sumo unas cuantas carpetas donde plasmar esa programación obligatoria que justifique la legalidad vigente. Los llaneros solitarios somo mayoría pese al trabajo que se ha venido haciendo en favor de los equipos de trabajo que funcionan más como excepción que como norma. Otra barrera, a la hora de diseñar los proyectos, suele venir dada de la supuesta falta de creatividad que tenemos cuando buscamos temas que vertebren nuestros propósitos de aprendizaje. Una dificultad que se sortea cuando hay un hábito creado para pensar, esbozar y escribir posibles ideas o propuestas didácticas.


Luego tenemos el exceso de suficiencia profesional de aquellos que no encuentran o no buscan mejores alternativas a lo que vienen haciendo. Por no hablar de lo mal que encajamos que se nos valore externamente nuestro trabajo sin considerarlo una afrenta. Todo ello conlleva reticencias a ese trabajo en equipo por parte de cierto tipo de profesorado que, por pragmatismo personal o autosuficiencia mal entendida, no creen conveniente sumarse a iniciativas en las que no creen. La apología del trabajo docente en equipo nunca es suficiente. Debemos insitir en esa necesidad de trabajo colaborativo si luego queremos ser congruentes y eficaces a la hora de trasladar esas competencias blandas y actitudes que tanto se valoran laboralmente. Todo ello no va en contraposición del trabajo individual y una evaluación personalizada de cada estudiante.


Lo ventajoso del aprendizaje por proyectos, para alumnos y profesores, también lo determina ese aprendizaje personal que conlleva escuchar a los demás, morderse la lengua si hace falta, negociar, comprender, convivir... Siendo sabedores que siempre habrá quien prefiera vivir camuflado o en el desengaño continuo. Porque la metodología la vamos creando y adaptando a nuestras particularidades; según nuestro ciclo formativo y en función de las posiblidades organizativas a las que antes aludíamos. Porque trabajar y aprender de este modo es la ocasión perfecta para encontrar motivos para nuestro desempeño diario. La docencia puede ser una profesión poco convencional donde es fácil romper con las rutinas diarias y con esa monotonía que padecen otros sectores. Encontrar razones para enseñar de un modo diferente, aunque sea puntualmente, es un don que podemos o no recoger. Dónde quiero estar o adónde podemos ir es una pregunta oportuna que debiéramos hacernos periódicamente en relación a nuestra carrera docente. 


Siendo egoísta, me interesa perder tiempo organizando, diseñando o ideando proyectos para que, antes del estreno, comenzar a saborear un clima distinto en el aula donde los alumnos se implicarán y surgirán desafíos que pueden desembocar en una experiencia memorable para una mayoría. Y no hablo de tener más o menos vocación, me refiero a buscar esa grata sensación -desde la profesionalidad- donde todos podemos aprender algo y dotar de protagonismo a un alumnado que encuentra sentido a su formación. 

 

ABP PBL FP FORMACIÓN PROFESIONAL

Photo by Michal Pechardo on Unsplash

PROPUESTAS PARA EL AULA DE FP

viernes, 15 de junio de 2018
Con el curso ya prácticamente finiquitado, ya toca ir pensando en el siguiente año académico. Los que tenemos la fortuna de saber los módulos que no corresponden y cierta estabilidad laboral, podemos ir ya avanzando en nuevas propuestas a propósito del balance de este último curso.

Como es habitual en junio, al menos en mi caso, siempre me queda la sensación de no haber llegado a todo lo que me propuse, no haber atendido suficientemente bien a todos los alumnos o dejar de trabajar temas que considero relevantes para su formación. Una sensación que intuyo se agrava con los años por la complejidad creciente de los conocimientos técnicos, las necesidades permanentes de digitalización y la exigencia del mercado formativo de ofrecer proyectos nuevos con los mismos recursos personales -desde hace ya varios lustros-  que nos concede la Administración educativa.

Tras ya muchos cursos de experiencia, escuchando a viejos compañeros, leyendo las opiniones y críticas de otros docentes por la red y prestando atención a los alumnos, uno comienza a tener algo claro hacia donde debemos ir o qué tipo de acciones tienen mejores resultados en el aula. Aún así, y pese a que algunos se autoetiquetan como "expertos", no cabe duda que ni muchos años de aula o de investigación educativa son garantes de éxito; y ni mucho menos de satisfacción profesional.

En cualquier caso, me atrevo a compartir varias líneas de trabajo que considero pueden ser interesantes para mis alumnos de Formación Profesional. Incido en lo de FP porque se difunden demasiadas prácticas educativas como si pudieran ser extensibles a cualquier etapa (primaria, ESO, bachillerato, universidad), y, ciertamente, cada una de ellas tiene unas necesidades bien diferenciadas que debemos atender de manera específica. Se me ocurren muchas experiencias que debieran ser atendidas (o ignoradas) de un modo más selectivo en función de cada etapa: idiomas, lectura, emprendimiento, robótica, flipped, gamificación...
PROPUESTAS PARA EL AULA DE FORMACIÓN PROFESIONAL

Yendo al grano, me permito comentaros algunas propuestas para el próximo curso:
  • Avanzar con la lectura. Desde hace ya tres cursos ofrezco una serie de lecturas recomendadas a mis alumnos. En el caso de los ciclos de grado superior, suelo sugerir dos o tres lecturas cada evaluación para que el alumno seleccione una; mientras que en los grados medios son los alumnos los que seleccionan sus propias lecturas o recomiendan otras a sus compañeros que reseñan en su blog personal -utilizado como portafolio del curso-. El próximo curso, vamos a aprovechar libros que se pensaban desechar de la biblioteca, junto algunos otros libros personales, y crear una biblioteca de aula donde los alumnos busquen primero reseñas sobre estos libros (adjuntándolas a los mismos)  y luego cada uno seleccione los títulos a su gusto. Leer también "Libros recomendados para jóvenes de FP".
  • Bloc de notas. El mundo digital no es la solución a todo. Cada vez es más infrecuente encontrarse con alumnos que van tomando notas de lo que dice el profesor o llevando una agenda en condiciones. En FP no creo que haya que volver a las libretitas de doble pauta por módulo, pero sí creo necesario disponer un cuaderno de notas donde apuntar ideas interesantes, comentarios del docente o datos a ser recordados. El año próximo comenzaremos con un concurso de ideas, aprovechando el módulo de marketing, para que los alumnos compren y personalicen su propio bloc de notas. De paso, seleccionaré y adquiriré la que más se adapte a mis necesidades, porque también me hace falta cierta organización no virtual... 
  • Digitalización. Aparentemente en contradicción con el punto anterior, creo necesario plantearse en cada uno de nuestros ciclos formativos los actuales y futuros cambios que está produciendo la digitalización en los perfiles profesionales de los titulados en FP. No tengo claro como abordar esta necesidad en mis módulos, pero sí creo debemos saber aprovechar las oportunidades que actualmente nos brinda la realidad virtual o aumentada. Puedes ver algunos ejemplos en diversas familias profesionales en este artículo de Celia Ruíz: "¿Cómo aplicar la Realidad Virtual en Formación Profesional?". Aunque para ello nos haría falta algo de formación y recursos abiertos específicos para no tener que dedicar un tiempo excesivo en el diseño de materiales. 
  • Kahoot. La herramienta ya preferida de muchos profesores que corre el riesgo de saturación por el creciente abuso. Por ello, en lugar de que el alumno se limite a concursar, se puede también utilizar para que el alumno, antes de comenzar un tema, sea el que diseñe el Kahoot y redacte las cuestiones relacionadas con esta temática para luego ser proyectadas y comentadas en común. Un buen modo de provocar esa lectura previa de cada unidad didáctica que no suele ser muy habitual antes de comenzar un tema nuevo.
  • Exámenes con formularios. Suelo utilizar los exámenes tipo test al finalizar cada evaluación. Es un modo de asegurarme que se han estudiado los contenidos y las lecturas obligatorias de cada trimestre; así como me facilita las correcciones al final de una evaluación que suele estar plagada de prácticas y trabajos pendientes de revisión. Para este curso próximo pretendo automatizar las correcciones y utilizar los formularios que se pueden realizar con Google Drive. En este artículo de Javier Fernández Panadero podéis ver como gestionarlo todo, no es nada complicado: "Hacer exámenes con los Formularios de Google".
  • Juego de mesa. Sin ser muy usuario de juegos de mesa, he podido encontrar, o mejor dicho, me he tropezado con un juego específico para el ciclo formativo en el que trabajo -Comercio Internacional-. Probaremos las supuestas bondades de la gamificación a través de una simulación de una importación o exportación a través de un juego que además utiliza contenidos de varios módulos del ciclo: ver la web de Funtraders. A ver si de paso aprendemos y echamos un buen rato los alumnos y profesores del grupo. 
  • El móvil. Ahora que ha estallado el debate sobre el uso o no del móvil en el aula, somos todos conscientes de los efectos sobre la atención que producen en alumnos y resto de mortales. Habitualmente el uso del smartphone está prohibido en las aulas de los centros educativos, aunque en FP hemos tratado de fomentar otros empleos de unos dispositivos que entorpecen más que favorecen la concentración del alumno. Como en cualquier puesto de trabajo, el uso del móvil no suele estar permitido, a sabiendas de cualquier tipo de sanción. Personalmente, no creo que debamos retirar los móviles sino más bien avisar de las consecuencias de un uso indebido (por ejemplo, a través de su calificación); además de que conozcan las múltiples posibilidades para su organización personal o descarga de aplicaciones con un fin profesional.
  • English. La niña bonita del sistema educativo, la lengua inglesa, es también una asignatura pendiente en la Formación Profesional. En mi caso, en el ciclo de Comercio Internacional, es imprescindible una competencia avanzada en este idioma. En esta ocasión, por exigencias curriculares del centro, introduciremos materiales en inglés en una programación que ahonda en las competencias orales y de comprensión escrita del alumnado. Por suerte, hay infinidad de recursos en inglés relacionados con la logística y el transporte internacional. 
  • Twitter y LinkedIn. Retomar el tuiteo para aprender y conocer otros profesionales de nuestro ámbito de actuación. Debiera ser obligatorio conocer su uso al menos para seguir perfiles que aportan, y mucho, al desarrollo profesional. Dejé de utilizar Twitter asiduamente con los alumnos hace un par de cursos, "Twitter: ¿para alumnos o para profesores?", pero sigo creyendo que es una herramienta muy útil. También, en coordinación con el módulo de FOL, sería necesario que conocieran los diferentes usos de LinkedIn a nivel profesional. Porque hay vida más allá de Instagram y de los likes indiscriminados...
  • Aprendizaje y Servicio. Tras varios cursos llevando a cabo proyectos con metodología ABP, habitualmente uno por curso y con una duración semanal, seguiremos incidiendo en esta otra metología -ApS- que se combina muy bien con los proyectos de ABP. Estos proyectos son siempre un buen modo de cambiar ciertas dinámicas del curso y aterrizar en un entorno real más motivador para el alumno y que permite afianzar conceptos y adquirir nuevas competencias que no se emplean en el día a día del aula. Con el ApS exploraremos nuevas áreas donde poder desarrollar esos contenidos y competencias profesionales junto a alguna entidad social de nuestro entorno o de ámbito internacional. Muchos recursos al respecto en esta página de Roser Batlle que clasifica experiencias por temas. 
  • Blogs. Mi niña bonita. Ya son muchos años utilizando los blogs como portafolio digital del alumno con mayor o menor éxito. Obligar a que el alumno se abra un blog, escriba, cuente sus experiencias formativas o enlaces sus propios materiales, no es demasiado motivador para muchos alumnos. Aún así, me parece una herramienta excelente para que adquieran unas competencias digitales básicas y comunicativas que van a necesitar en su futuro laboral. En cualquier caso, debo seguir pensando nuevos modos de utilizar el blog para no perder ese ápice de motivación pretendido; ¿alguna idea? Os dejo como ejemplo este blog personal de una alumna del ciclo de grado medio de Actividades Comerciales: "La historia de Dulce".
Pese a que los comentarios a los blogs ya sean algo retro, espero tus valiosas aportaciones para el curso próximo.

photo credit: yourbestdigs Four daily planners on a clean white desk via photopin (license)

LA FP Y EL APRENDIZAJE BASADO EN RETOS

lunes, 3 de junio de 2019
Transformar la metodología de trabajo en el aula, y más aún a nivel de centro, no es tarea fácil. En la Formación Profesional hace años que venimos tratando de transformar las aulas para pasar a modelo donde el alumno sea una parte activa en el aula; donde aprenda a trabajar con sus compañeros (al igual que en cualquier puesto de trabajo); y donde se manejen competencias técnicas y transversales útiles en sus futuros empleos.

En el País Vasco llevan desde 2013 años implementando el modelo ETHAZI, un modelo que, como indican en su web oficial, se basa en el aprendizaje colaborativo basado en retos:
El planteamiento de una situación problemática, su transformación hacia un reto, así como la totalidad del proceso hasta la obtención de un resultado, está estructurado partiendo tanto de las competencias técnicas y específicas de cada ciclo, como de aquellas competencias transversales que en este momento tienen un carácter estratégico, tales como: autonomía en el aprendizaje, trabajo en equipo, orientación hacia resultados extraordinarios, etc…
Este modelo, que he podido conocer directamente gracias a la formación recibida el pasado mes en nuestra escuela por parte de Julio Alarcón e Iñaki Narbaiza, docentes de Formación Profesional en Maristak Durango (uno de los centros piloto en Ethazi), significa un cambio más que sustancial tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la organización modular y del profesorado de cada ciclo.
Esta propuesta de trabajo no encaja con el modelo estructural tal y como lo venimos conociendo hasta ahora; elementos tales como los horarios, las evaluaciones, la configuración del aula,…., en su formato actual dejan de ser válidos y necesitan de un re-pensamiento y consiguiente redefinición.
El aprendizaje basado en retos supone una evolución del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con la particularidad de que con este modelo, que pretende ser implementado integralmente en cada ciclo, se ven afectados todos los módulos y durante la totalidad del horario lectivo del centro en cada una de las evaluaciones (estas desaparecen en favor de una evaluación final que tiene en cuenta la valoración de cada reto). Todo ello supone necesariamente un trabajo en equipo del profesorado, una cierta flexibilidad con las aulas y módulos del ciclo, así como una reflexión previa e intensa de las capacidades y competencias que buscamos en el perfil profesional del título.

ethazi aprendizaje basado en retos
fuente: tknika.eus

Pese a la dificultad que esto pueda entrañar, por las reticencias del profesorado o la inestabilidad de la plantilla docente, creo que vale la pena apostar por un modelo que encaja perfectamente en la Formación Profesional actual. Una FP que debe preparar del modo más aproximado posible al mundo laboral gracias al planteamiento de metodologías alternativas a una enseñanza únicamente magistral o basada en una evaluación de la memoria.

Es necesario, por tanto, un apoyo de la dirección, una implicación de la mayoría de docentes, y muchas ganas de hacer un esfuerzo adicional para buscar esa transformación de las aulas. De momento, siguiendo los consejos de Iñaki y Julio, trataremos de, poco a poco, implementar este modelo a través de uno o dos retos durante el próximo curso.

En este otro enlace podemos encontrar retos de diversos ciclos formativos. Un buen banco de recursos para hacernos una idea de qué es un reto y poder así diseñar retos propios adaptados a la realidad de nuestros ciclos y centros de FP. Con la experiencia que tenemos como docentes, el conocimiento sobre los ciclos donde trabajamos y las necesidades que buscan las empresas, podemos comenzar a plantear retos motivadores para los alumnos con el fin de continuar trabajando aquellas competencias que seguro necesitarán a lo largo de su vida.

Mientras tanto, seguiremos experimentando en el aula gracias a un modelo que seguro irá evolucionando y que, al igual que nuestra labor docente, tendrá pendientes y descensos; nos obligará a mirar de vez en cuando el retrovisor pero con la vista puesta en un horizonte incierto para todos. 

RECURSOS PARA FP: ECHANDO LA VISTA ATRÁS

miércoles, 12 de mayo de 2021

Echando la vista atrás, si la memoria no me engaña, ¡qué difícil era hace unos años encontrar por las redes proyectos y prácticas docentes de calidad por las redes! Podías navegar por aquel Internet Explorer ya desaparecido y, a lo sumo, tropezarte con alguna editorial y los libros de texto de turno. Luego comenzó a animarse el cotarro gracias a Twitter y a muchos docentes, la mayoría de FOL, que volcaban sus contenidos con el fin de enseñar de un modo diferente, más actual y teniendo en cuenta otras competencias que, desde solo unos apuntes, eran difíciles de trabajar. 


Allí estaban Isabel, Elena, Antonio, Daniela, Javier, Eduardo, Lourdes, Paz, Pablo, Maricruz, Mª José..., ruego los que no cito perdonéis mi desmemoria, que congeniábamos y disfrutábamos de este mundo tan diferente (dentro de la Educación) como es la Formación Profesional. Coincidía físicamente pocas veces con ellos, pero la coincidencia en la necesidad de emprender, compartir y crear recursos siempre ha sido una constante con todos. 


Con el tiempo, los vaivenes en las redes sociales han sido la norma. De cualquier modo, la FP ha ido ganando protagonismo entre los responsables educativos; sin duda, debido en gran parte a la labor impulsora de Jorge Arévalo como viceconsejero de Formación Profesional del País Vasco. Muchas comunidades autónomas empiezan a hacer los deberes, aunque más lentamente de lo que algunos anhelamos; pero siguen habiendo demasiadas diferencias entre ellas y entre las distintas redes públicas y concertadas. No siempre llegan las inversiones a todas partes, desafortunadamente. 


Esta reflexión viene originada por la invitación que Paz Gómez (técnica docente del Departament d'Educació de la Generalitat de Catalunya) nos ha llevado a presentar en la 2ª Mostra d'ImpulsFP uno de los proyectos que hemos diseñado y llevado a cabo en un ciclo de Comercio Internacional y que, por las condiciones extraordinarias al inicio del curso, se programaron desde dos módulos.  Gracias también a un alumno, Álvaro Trigo, que ha sabido demostrar con creces las capacidades de los estudiantes de FP con una breve explicación sobre el desarrollo del proyecto Faves que nos ocupaba: 




Estas iniciativas, así como el actual MOOC sobre ABP en FP , los congresos específicos para profesorado de Formación Profesional, las webs de algunas entidades, consejerías autonómicas, los eventos y repositorios de recursos que se publican en abierto por las redes; son una buena muestra de que los tiempos avanzan a pesar de todo. Parece que vamos perdiendo ese reparo a compartir o esa falta de atrevimiento a crear e innovar en las aulas con recursos propios o adaptando buenas experiencias.


Esperemos que el profesorado de FP siga compartiendo recursos y creando esas redes valiosas de participación y colaboración que, muy a menudo, son fuente de motivación en nuestra compleja y exigente profesión docente.

USOS EDUCATIVOS DE LOS BLOGS EN FP

martes, 26 de abril de 2016
Todos conocemos uno o varios blogs de aula o de algún docente que se sirve de ellos como plataforma o herramienta multiusos. Pero lo cierto es que el uso de los blogs con fines educativos no está tan extendido como, por su sencillez de uso, podría estarlo.

Entiendo las posibles pegas que algunos profesores encuentran en los blogs: necesitan conocer una herramienta nueva, no tendrán tiempo para publicar artículo o colgar materiales, o incluso algunos pueden llegar a creer que su práctica docente o la el aprendizaje de sus alumnos no merece ser publicado. Tal vez otros pueden entender que esto de los blogs es una moda -¡ya llevan vigentes casi veiente años- y su utilidad o valora añadido es mínimo.

blogs educativos FP FORMACIÓN PROFESIONAL

Seguramente, si estás leyendo estas líneas eres ya un asiduo a la lectura de blogs educativos o de cualquier tipo. Por suerte, cuando buscamos algo en Internet siempre es posible encontrar algún friki apasionado en alguna materia o afición que comparte sus conocimientos a través de su blog personal. A nivel educativo siempre podemos echar mano del magnífico listado de edublogs que se presentan cada año al Premio Espiral y comprobar lo que se trabaja en todas las etapas educativas (FP incluída).

Volviendo al tema que nos ocupa, un blog educativo, según la orientación o finalidad que le demos puede resultar motivador y formativo. Personalmente, en mis asignaturas o módulos profesionales me gusta combinar diferentes tipos de blogs: blog del centro educativo, blog de aula, blog de un proyecto (PBL-ABP) blogs personales de los alumnos y mi propio blog profesional o quizás ya personal. Puedes ver una muestra de ellos en mi blog de aula: efeperos.blogspot.com.es.

Alguno/a podrá pensar en la barbaridad que supone gestionar tantos blogs, pero hoy día, con plataformas tipo Blogger tenemos muy fácil la creación y edición de blogs sin necesidad de preocuparse por el diseño u otro tipo de pijadas. Pero bueno, si ya te quieres complicar más la vida o te preocupa el diseño tienes muchas otras alternativas:  "8 BEST BLOGGING PLATFORMS REVIEWED".

Con los blogs, además de ayudar en la necesaria transparencia de nuestra labor en las aulas, trabajamos la competencia digital y comunicativa de los alumnos, su creatividad a la hora de diseñar materiales o la creación de contenidos propios y específicos en cada módulo profesional.

Como en cualquier proyecto que involucra a un grupo de alumnos y profesores, lo ideal es poder trabajar un blog de forma coordinada de modo que esta herramienta promueva también la colaboración y trabajo en equipo de los docentes. En cualquier caso siempre podemos aventurarnos y lanzar nuestro blog profesional por esa ingente blogosfera...
¡Larga vida a los blogs!

photo credit: Big Brother via photopin (license)

EXPLICAR PARA ENSEÑAR Y APRENDER MEJOR

martes, 25 de octubre de 2022

Es curioso como muchos alumnos demandan cada vez más explicaciones (vaya, lo que llamamos dar clase) cuando se enfrentan a temas complejos. La mesa del profesor no puede ser nuestra madriguera. El aprendizaje por descubrimiento puede ser útil cuando nos enfrentamos a cuestiones relacionadas con la creatividad o en áreas donde ya tenemos cierto poso de información además de un interés previo. 

 

Erramos, a mi parecer, cuando demandamos tareas en las que lanzamos a la aventura al alumnado suponiendo que serán capaces de resolverlas con una simple búsqueda en internet y debatiendo al respecto con sus compañeros de equipo. Las herramientas que les prestamos deben ir acompañadas de unas buenas instrucciones; orientaciones sobre qué y cómo alcanzar esos resultados esperados; reglas para que aprendan a manejarse con autonomía sin ser dejados como buenos salvajes que no necesitan de nuestra influencia. Y un feedback útil y preciso. 


Y al profesorado nos pasa algo parecido. Pretendemos innovar sin haber leído, estudiado, escuchado o investigado profundamente sobre aquellas prácticas que deseamos poner en práctica. Nos movemos demasiado por oídas y por lo que nuestro supuesto sentido común nos dice. No es raro escuchar ocurrencias del momento cuando se debate en la escuela. Ideas caprichosas que atienden a modas, opiniones sin fundamento o comentarios de pasillo. Y también necesitamos explicaciones, con cierta base intelectual, para encontrar esos resultados que mejoran el aprendizaje y la motivación del alumnado. Muchas probaturas cuando está casi todo inventado pero necesitamos descubrir ciertas prácticas a través de nuestros pares y con ayuda de la investigación docente. No solo de Google debiera vivir el docente. 


Lo fácil es mandar hacer un podcast, pedir una presentación o grabar un TikTok. Más difícil es dar las pautas para que se realicen convenientemente e invertir bien el tiempo en dar las explicaciones para que puedan ser elaboradas con cierta destreza y cumpliendo los objetivos previamente planteados. Por eso, cuando llevamos a cabo un proyecto en el aula (llámese ABP, retos o problemas) nunca están de más unas buenas explicaciones antes y durante su ejecución; ya sean por parte del profesorado o expertos ajenos al aula. Exigir la construcción de artefactos digitales, cuando nosotros no controlamos su diseño y producción, es un tanto incongruente.

 

Por ello, también los profesores agradecemos un buen curso presencial donde se nos ayude a comprender una u otra metodología; donde se nos argumente y den recursos masticados con experiencias reales del aula; donde no todo sean vaguedades y un positivismo que poco nos aporta a nuestro día a día. Para escuchar frases fantásticas tenemos las redes sociales. Personalmente, pese a ciertas incomodidades de la presencialidad frente al aprendizaje a distancia, entiendo mucho más efectiva la formación en un aula donde el ponente explique con soltura y sin dejarnos a solas para investigar y practicar lo que podemos hacer en casa. Un buen acompañamiento tiene un valor inestimable en cualquier acción formativa. 

 

Porque si queremos pensamiento crítico y creatividad, además de aprendizaje continuo, debemos asegurar un sedimento de experiencias culturales y científicas donde un buen profesor o profesora es capaz de explicar su tema a la vez que conecta con los alumnos. Iniciar la enseñanza con ocurrencias o decenas de tareas en un aula virtual es coger el atajo hacia la intrascendencia. Conversar, leer, y, a la postre, sintonizar con los intereses del estudiante, nos supone un viaje más costoso pero más fiable si queremos que aprendan. Y eso también requiere emoción. 


EXPLICAR PARA ENSEÑAR Y APRENDER MEJOR

LOS RETOS DE NUESTRA FORMACIÓN PROFESIONAL

jueves, 30 de noviembre de 2017
¿Hacia dónde vamos en la Formación Profesional? ¿qué caminos y qué retos debemos afrontar en la actualidad? ¿cómo podemos los docentes de FP abordar estos cambios?

En el día de hoy, en la Jornada de Innovación Metodológica en Formación Profesional celebrada en Salamanca, hemos podido descubrir e intuir algunas respuestas a estas cuestiones. Todos los ponentes invitados parecemos coincidir en la vital importancia que tienen las competencias personales, las llamadas "soft skills", en la empleabilidad de nuestros alumnos. Estamos de acuerdo en que no podemos continuar calificando únicamente las competencias técnicas de nuestros alumnos sin valorar aspectos como la actitud, la implicación, el respeto, la autonomía y responsabilidad, la capacidad de resolución, la creatividad, la adaptabilidad...

Oscar Boluda eFePeando

En las primeras ponencias, con el Aprendizaje y Servicio como eje central, se demuestra que las experiencias en entornos reales ayudan a trabajar esta serie de competencias. Los alumnos pueden ser valorados como profesionales, a la vez que ofrecen un servicio a su entorno y sensibilizan a la comunidad educativa en aspectos que trascienden del ámbito académico. Los proyectos de Mabel Pérez en el área de la Dietética, Mª Jesús Sánchez con el módulo de Empresa e Iniciativa Emprendedora y los niños refugiados sirios, o la profesora Laura León en Integración Social y colaborando con el colectivo gitano de su ciudad, son magníficos ejemplos en los que la Formación Profesional sale de las aulas logrando la implicación del alumno y alcanzando un aprendizaje memorable. 

En otra de las ponencias, por parte de Natalia Gastón y Agustín Agirre, integrantes del Centro de Innovación e Investigación Aplicada del País Vasco (Tknika), fuimos testigos de su atrevimiento y avance con respecto a otras comunidades autónomas y regiones europeas en relación a las nuevas metodologías y su visión sobre la Formación Profesional. En el País Vasco, hace ya tiempo que tienen claro que el presente está en el trabajo colaborativo, en las redes de trabajo entre centros y entre el profesorado de las escuelas; en la necesidad de establecer equipos docentes para cada ciclo formativo y en cada centro de FP. Apuestan por los retos intermodulares, por una evaluación de esas competencias personales que antes comentaba, por la figura del "coordinador de aprendizaje" en los centros y por una flexibilidad en los espacios y en los horarios de los profesores del ciclo. Todo ello, gracias sin duda, a la apuesta política de la viceconsejería de Formación Profesional que desde hace más de diez años trabajan pensando en el futuro de un modo estratégico.

Muchos de sus materiales están disponibles en: ethazi.tknika.eus Me quedo también con la frase de Agustín, "trabajar en serio no es trabajar serio". Una frase que podemos aplicar tanto a la formación profesional en las aulas como a cualquier otro sector profesional.

La última ponencia, de Juanjo Vergara, experto en Aprendizaje Basado en Proyectos, que pude seguir únicamente por Twitter (#FP_SA), incidía también en trabajar partiendo de la realidad, desde la generación de emociones y revertiendo ese esfuerzo en el entorno. El ABP es una metodología tremendamente útil para llevar esto a cabo. 

Por último, os dejo con la presentación de mi intervención, titulada "Formación Profesional y competencias. ¿Regreso al futuro?" por la incertidumbre constante en la que los profesores de FP estamos inmersos. Queremos innovar, necesitamos experimentar, pero no podemos perder de vista todo el trabajo que se viene haciendo desde hace muchos años en la Formación Profesional. Nuestro futuro es el ahora y debemos adelantarnos al mismo con los recursos actuales.

También muestro el trabajo que hacemos en el aula y el uso de ciertas herramientas digitales (blogs, sites, Canva) que ayudan a reflexionar sobre la identidad digital del alumno y que son sencillas de manejar. Todo ello disponible en mi portafolio digital.

Expongo igualmente la necesidad de compartir experiencias tanto dentro como fuera de los centros de FP.  El éxito que supone contagiar las buenas prácticas entre los compañeros de claustro, aprovechando los intereses personales de cada docente para conectar mejor con el alumno son también claves en la transformación educativa de los centros. No menos importante es la evaluación de las competencias personales que mencionábamos al principio; una evaluación diferente que nos debe hacer reflexionar sobre qué buscamos en los alumnos y si son suficientes las típicas calificaciones finales.

Gracias de nuevo desde aquí a Elena Rodríguez por la invitación y organización de unas jornadas de FP por y para profesores de Formación Profesional, que rara vez se convocan por la geografía española. Ha sido un placer compartir este tiempo con otros docentes de Formación Profesional.

DIEZ RAZONES PARA IMPLEMENTAR PROYECTOS Y RETOS EN FP

jueves, 17 de octubre de 2024

Ahora que la nueva Ley de FP nos redescubre los proyectos o retos y nos incentiva su introducción a través de unas metodologías (ABP, ABR, APP, PBL, APS...) que muchos centros y docentes han puesto en marcha a nivel de ciclo o a través de uno o varios módulos, merece la pena seguir caminando en esta dirección por distintas razones:

 

1. La motivación. El diseño de un reto o proyecto que se acerque a la realidad profesional y al entorno laboral futuro del estudiante aporta motivos extra para su satisfacción con la formación recibida. Si logramos además conectarlo con sus intereses, ya tenemos la combinación perfecta para un lanzamiento exitoso. Sin olvidar la trascendencia y visibilidad, más allá del aula, que debemos dar a la presentación de sus productos o soluciones finales.  

 

2. El trabajo en equipo de los docente y el alumnado. Estas metodologías conllevan un trabajo colaborativo donde lo ideal es que el profesorado lo diseñe de modo que los responsables de los módulos participantes participen desde el principio hasta el final de cada proyecto. Además, el alumnado también debiera trabajar a través de equipos de trabajo heterogéneos donde todos puedan aportar a través de una organización formal y unas responsabilidades asumidas. 

 

3. La digitalización. Un reto es una oportunidad para incluir aquellas nuevas tecnologías o herramientas digitales que son una realidad o tendencia en el sector profesional del ciclo formativo. Nos ayuda a obligarnos a plantear su introducción a la par que todos aprendemos las bondades e inconvenientes de su aplicación en el aula.  

 

4. La programación. Un proyecto puede ser útil para alcanzar aquellos Resultados de Aprendizaje (RA) que más nos cuesta introducir en las programaciones del ciclo formativo. Incluso, podemos idear proyectos desde aquellos RA menos trabajados o que difícilmente podrán llevar a cabo durante su formación en las empresas. Asimismo, un buen diseño de un reto nos facilita la visión global del ciclo y la complementariedad de los distintos módulos que lo componen.  

 

5. La memorabilidad. Hay proyectos que por su carga social, emotiva o las experiencias que conllevan, dejan una huella en el aprendizaje del alumnado. Incluir esa particularidad a un proyecto facilita tanto su ejecución como una formación que perdura en el tiempo.  

 

6. La evaluación. Este tipo de metodologías son la oportunidad perfecta para introducir una evaluación formativa que valore el proceso, aporte feedback durante su realización y corrija los defectos o imperfecciones que siempre aparecen hasta lograr un producto final lo más impecable posible.  

 

7. Metodologías. Este tipo de diseños para la enseñanza y el aprendizaje en la FP, no está reñido con otras metodologías como la instrucción directa. A menudo es necesario profundizar en ciertos conocimientos y competencias para luego hacer uso de ellos durante el desarrollo del proyecto.  

 

8. Competencias duraderas. Conocemos sobradamente la importancia de esas competencias profesionales (curiosidad, colaboración, flexibilidad, creatividad, resolución...) que marcan la diferencia en la empleabilidad de los estudiantes. Un reto es un medio perfecto para contemplar este tipo de competencias que ahora algunos denominan como "duraderas" (durable en lugar de soft) y que tienden a tener más importancia en un mundo profesional donde la IA comienza a facilitar muchos procesos técnicos.

 

9. Experiencia. Este tipo de metodologías, a pesar de su supuesto carácter innovador, son una realidad en el mundo educativo y en la formación profesional desde hace siglos. En la actualidad hemos diseñado ciertos marcos conceptuales que nos ayuda a extender este modelo de enseñanza y aprendizaje para facilitar su implementación por parte del profesorado. Los primeros progetti aparecieron en 1577 con la fundación en Roma de la Accademia di San Luca para la formación profesional de distintos artesanos (García Doval, Fátima. La educación es otra historia) y ahora hemos aportado distintas variantes y objetivos para seguir con una metodología que se caracteriza por la libertad que concede al estudiante. 

 

10. Activación. Durante la etapa del diseño, ejecución y evaluación de un proyecto, reto o problema profesional, estamos obligados a pensar, estudiar, discutir y crear nuevas oportunidades para el aprendizaje de nuestro alumnado. El día a día en el aula no ayuda mucho a activar estos verbos, y, los proyectos, nos exigen recolocarnos si queremos diseñar una oportunidad de aprendizaje realmente valiosa. Son un estímulo.

 

Afortunadamente, cada vez hay más recursos y formación de calidad para iniciarse de un modo efectivo en este tipo de metodologías. En la siguiente web os dejo con una recopilación de materiales y herramientas que os pueden resultar útiles al respecto: Recursos para diseñar proyectos y retos para FP

 

 

10 razones para implementar retos y proyectos en FP


 

LA CERVEZA EN LA EDUCACIÓN: METODOLOGÍAS

jueves, 27 de julio de 2017
Aviso al lector: prohibido su consumo a menores de edad, recomendado sólo a docentes noveles o viejunos. 

Parece que con el verano, además del aumento estacional del consumo de cerveza, se viene produciendo un incremento de conflictos entre las diferentes facciones de metodólogos y docentes a tiempo completo.

Los puristas, que se decantan por cervezas negras o tipo Ale, de abadía o trapenses, siguen en sus trece con que los contenidos son lo más importante y que la sabiduría se encuentra sólo en ellos a través de los libros de texto; no importa el grupo de clase, la edad, el tipo de estudios ni el entorno socioeconómico. La clase magistral es su marca de referencia, aunque la tecnología (fundamentalmente un proyector y un powerpoint) pueda servir a sus intereses. Catadores que gustan separar el grano de la paja y seleccionar los mejores cereales.

Luego tenemos los de la cerveza rubia, tipo Lager, que se atreven incluso con cervezas innovadoras: elaboradas con agua de mar, de agricultura ecológica, con zanahoria o aloe vera... Tipos que buscan la frescura y el buen rollo por encima de todo, a la caza de la motivación permanente y experimentando con  las TIC u otros métodos que parecen muy vanguardistas. A veces se pierden meditando en exceso, con florituras a carboncillo o acaban distraídos con algo lúdico; no estoy hablando de los clientes habituales de caña o doble de toda la vida; me refiero a esos con ojo clínico para buscar y seleccionar una u otra cerveza en función del diseño de la botella, su etiquetado original o un sabor particular e individualizado.

En cuarto lugar, están los que no saben ya adonde ir y que han terminado pereciendo en el interior de botellines de cerveza mezclados con limonada -tipo Shandy o Radler- tratando de adaptar sus clases a los alumnos según el curso, combinando metodologías tradicionales con otras más activas, barajando exámenes con evaluación por competencias, o complicándose la vida con materiales de la red junto a libros de texto. No confundir con los los bebedores de cerveza 0,0 que, a excepción de prescripción médica, destilan indolencia y apatía en el aula, o se conforman con cualquier mejunje de marca blanca.

Lo apasionante de este tema está en la facilidad de poder deambular de un grupo a otro, adaptándose a lo medios que se conocen o se detentan, sin olvidar nunca el cereal con el que trabajamos.

¿Y a ti, cuál te gusta?


P.D. Aprovecho y os dejo con este proyecto cerveceros (ABP o lager) realizado con los alumnos de Formación Profesional del ciclo superior de Comercio Internacional:  https://exportacioncerocomacero.blogspot.com.es/


photo credit: arkland_swe A glass of cold beer! via photopin (license)

PROPUESTAS PARA UN NUEVO CURSO EN FP

viernes, 30 de agosto de 2019
A las puertas de un nuevo curso siempre surgen dudas e incertidumbres sobre cómo afrontarlo. Al menos a mi, personalmente, me motiva saber que se puede ir modificando cada año las formas de enseñar y aprender en el aula. Tratar de mejorar es el reto que me anima a modificar la programación y las metodologías; una práctica docentes en permanente evolución aunque con resultado también siempre incierto.

Para este curso me planteo las siguientes acciones, quehaceres u objetivos a llevar a cabo. Tras más de dieciocho años en las aulas, he vivido muchos cambios y sufrido multitud de cantos de sirena. Sin embargo, en el momento actual, tras tanto vaivén educativo, considero relevante tratar de trabajar una serie de competencias y actitudes que les sean invariablemente útiles a nuestros alumnos como futuros técnicos y técnicas de Formación Profesional.


  • El silencio. Buscar momentos de trabajo semanales en silencio para contrarrestar ese sonido constante al que estamos acostumbrados. Trabajar sin auriculares ni móvil, individualmente, leyendo o realizando tareas concentrado, me parece vital en una sociedad que, equivocadamente en mi opinión, ha sobrevalorado la multitarea y la distracción-diversión permanente. 
  • Lectura. Conectada con el punto anterior, sigo creyendo vital favorecer la lectura a través de lecturas obligatorias y voluntarias donde el alumno pueda comentar, y reflexionar en voz alta sobre artículos o libros sugeridos en el aula. Aquí algunos títulos recomendados para alumnos de FP, más algunos otros que tengo en mente para los próximos meses.
  • Redes sociales. Seguiré, erre que erre, tratando de fomentar el uso de Twitter como herramienta de aprendizaje, pese a los escasa respuesta con la que a veces me encuentro: "Twitter, educación y trabajo". Mostrar que hay vida más allá de Instagram o del WhatsApp y del exhibicionismo inane de estas redes. Linkedin también me parece un buen medio para conectar con otros profesionales, buscar empleo y conocer los diferentes sectores. 
  • Tecnología y papel. Pese a la bondades del universo Google, con todas sus apps de productividad que nos facilitan tanto la vida profesional y personal, me parece útil seguir trabajando la toma de notas en papel como forma de aprender a sintetizar, escuchar atentamente y organizar los contenidos vistos en el aula. 
  • Bulos, identidad digital, valoraciones. Estamos tristemente acostumbrados a una falta de criterio o dejadez en las redes como una conducta habitual. Me parece imprescindible que los alumnos sepan distinguir las buenas de las malas fuentes de información; de la importancia de los contenidos personales que propagan voluntaria o involuntariamente (impresionante la serie "Euphoria" con trazos al respecto); o de cómo verificar con ayuda de Maldito Bulo esos malintencionados mensajes y contenidos que recibimos. 
  • Trabajo en equipo. Por uno u otro motivo siempre finalizamos el curso con la sensación de que no nos hemos coordinado lo suficiente entre el profesorado del ciclo. Seguir planeando proyectos tipo ABP o ApS es una práctica que ayuda a conectar con los compañeros, pese a los condicionamientos de todo tipo que surgen a nivel personal o en la estructura organizativa de los centros. Este curso experimentaremos también con el aprendizaje basado en retos
  • Investigar. Explorar las tendencias ý cambios que los avances tecnológicos y digitales están provocando en los diferentes sectores profesionales debiera ser una obligación en todos los ciclos formativos. Pese a que necesitamos una mayor formación al respecto, estamos obligados a actualizar nuestros contenidos a aquello que demanda u ofrece el mercado. Aquí también Twitter es un excelente hábitat para descubrir esas tendencias si buscas a las personas u organizaciones adecuadas. 
  • Optimismo realista. Siguiendo el idealismo de Paulo Freire y su pedagogía del deseo, creo firmemente en la capacidad que tenemos como docentes de inspirar a nuestros alumnos y alumnas. Ser realista y soñar no tiene por qué ser incompatible. Si no buscamos el cambio, pese las incertidumbres y condicionamientos, es difícil mantener la motivación en esta profesión. Transformar el aula, y de paso la escuela, se  puede lograr a través de la honestidad con uno mismo, con los alumnos, y con los compañeros y la escuela; manteniendo intacta esa capacidad de soñar que nos regala la docencia. 

LA NECESIDAD EN FP DE UN TRABAJO INTERMODULAR Y EN EQUIPO

jueves, 29 de mayo de 2025

 

proyecto intermodular equipos FP

 

Al hilo de unos materiales que estoy creando con destino al nuevo módulo de FP del "Proyecto Intermodular", van surgiendo retos y oportunidades a la hora de programarlo y ponerlo en marcha. Entiendo que el espíritu de la nueva ley quiere encauzarnos hacia un trabajo en equipo y colaborativo tanto entre docentes como entre el alumnado. Sobre el papel todo siempre parece más sencillo hasta que nos topamos con la realidad: escasez de cultura colaborativa entre el profesorado, perfiles académicos similares pero acostumbrados a hacer y deshacer a nuestro antojo, y falta de recursos personales (actitud, talante, humildad, flexibilidad, etc.) o técnicos que nos faciliten un trabajo en equipo más allá de buscar imponer nuestras ideas y ocurrencias del momento.

 

Los que venimos de esa educación magistral donde las dinámicas de trabajo en equipo no abundaban o la competitividad era incluso un valor deseable entre colegas, hemos sobrevivido entre algodones en este modelo educativo donde los apuntes propios, un libro de texto y unos exámenes puestos a discreción del docente, evitaban conflictos más allá de las encuestas de valoración del alumnado o el criterio de la jefatura del departamento. Por suerte, también recibimos otros valores o cualidades que a muchos nos han servido para capear la incertidumbre y esas inercias que ralentizan el progreso del sistema educativo. Ahora lo llaman resiliencia. Hay incluso quienes se tatúan esta palabra como recordatorio de su necesidad de aguante. Sin embargo, no creo que solo se trate de aguantar el chaparrón sino, más bien, aprender a trabajar en equipo y disfrutar de las ventajas de una colaboración donde más que sabelotodos o pedantes hacen faltan otras cualidades para instalarse en el confort que necesitamos para trabajar a gusto. 


Evidentemente, al igual que ocurre con los estudiantes, en los equipos de trabajo sufrimos y disfrutamos de distintos perfiles. Podemos pasar desapercibidos, para así sortear los conflictos; destacar para llevar la iniciativa de algún modo; o bloquear acuerdos con el fin de que todo siga igual y nadie mejore o sobresalga en su centro o departamento. No hace falta ser psicólogo para conocer cómo funcionan las dinámicas en ciertos grupos de trabajo. Quizás, además del teambuilding, coaching y demás anglicismos de moda, nos falta tiempo para ese trabajo codo con codo donde no solo compartamos archivos sino también conversaciones fructíferas y estériles donde además de arreglar la formación profesional tratemos de buscar soluciones y aportar ideas innovadoras pero sensatas para los recursos que disponemos. Y, sin duda alguna, escuchar sin monopolizar discursos y pareceres. 

 

La teoría que afirma que la suma de los trabajos individuales no es la forma adecuada para trabajar en equipo, es de sobra conocida. Escuchar, ceder y argumentar, siempre que haya un planteamiento previo que desee mejorar los aprendizajes del alumnado, es necesario en cualquier equipo de trabajo. Tal vez es hora de priorizar otra forma de funcionar. Si buscamos fomentar y hacer crecer otra cultura organizacional, podemos poner en marcha las siguientes acciones:


1. Cambiar la mentalidad individualista: aceptar que la mejora del aprendizaje del alumnado es un objetivo común y dejar de ver el aula como una “isla”; comprender que el aula es parte de un ecosistema educativo más amplio.

2. Crear espacios reales de colaboración: reuniones pedagógicas con sentido y bien planificadas, con objetivos concretos, centradas en la mejora; grupos de trabajo y comunidades de práctica donde se compartan experiencias, materiales y reflexiones; codocencia y observación entre iguales: prácticas como entrar a clases de compañeros o coimpulsar proyectos con la participación activa de los líderes formales e informales de los centros educativos.

3. Compartir herramientas y recursos:

- Uso compartido de materiales didácticos, rúbricas, proyectos ABP/ApS, retos, etc.

- Documentación común (por ejemplo, mediante plataformas digitales tipo Drive, Moodle o Teams).

4. Establecer objetivos y proyectos comunes:

- Diseñar "proyectos intermodulares" o transversales que impliquen la cooperación de varios docentes.

- Trabajar juntos en proyectos de innovación, planes de mejora, inclusión o digitalización.

 

5. Desarrollar habilidades socioemocionales: escucha activa, empatía, asertividad y resolución de conflictos: formación específica en "comunicación interpersonal", especialmente en contextos con tensión o diversidad de opiniones.

6. Contar con liderazgo que lo promueva: equipos directivos que creen cultura de colaboración, distribuyan responsabilidades y fomenten la confianza. Coordinadores que articulen y acompañen los procesos colaborativos.

7. Formarse en metodologías colaborativas:
- Formación docente sobre "trabajo en red", equipos docentes colaborativos, comunidades profesionales de aprendizaje. etc.
- Conocer experiencias de otros centros que han logrado buenas prácticas en trabajo colaborativo.

8. Empezar por lo pequeño y crecer: compartir una clase, una actividad, una rúbrica, una duda... y poco a poco consolidar el hábito de "aprender juntos". 

 

Sabemos que esto no se arregla con un taller puntual para resolver un acertijo con otros compañeros; y que la intermodularidad ha venido a instalarse entre nosotros con el fin de aportar nuevas formas de trabajo y aprendizaje donde las competencias personales y las habilidades sociales son una parte destacada y deseada de una nueva FP que nos abruma con exigencias a pesar del estrés que sufren los que desean hacer bien su trabajo. 

Vivimos tiempos con muy distintos planteamientos personales e intergeneracionales, así como con prioridades vitales diferentes, junto a una aceleración tecnológica agotadora y una juventud que precisa de nuestro acompañamiento más allá de las redes sociales o los espacios virtuales donde habitan la mayor parte del tiempo. El trabajo en equipo, sin desdeñar los esfuerzos y la reflexión individuales, nos conviene favorecerlo en un mundo que parece abocado a la compañía permanente de asistentes artificiales que nos harán creer autosuficientes. Es fácil decirlo.

 

Foto de Donald Giannatti en Unsplash

EL NUEVO MÓDULO DEL PROYECTO INTERMODULAR

sábado, 31 de agosto de 2024

 


Este curso 2024-2025 comienza a implantarse de manera obligatoria el nuevo sistema de Formación Profesional. Entre uno de los cambios y novedades que se producen en la FP está la introducción de nuevos módulos. Este el caso del módulo troncal "Proyecto intermodular" tanto en los ciclos formativos de grado básico, medio y superior. Un módulo sobre el que existen muchas dudas ante la falta de concreción o (in)formación al respecto. Veamos qué implica este módulo para todos aquellos a los que les corresponda su docencia, sujeta también a las variaciones o enfoque que cada comunidad autónoma ha efectuado. 

 

Si nos atenemos a lo que marca la Ley Orgánica 3/2022 de ordenación e integración de la Formación Profesional, en su artículo 41 señala:

 

El proyecto intermodular tendrá carácter integrador de los conocimientos incorporados en los módulos profesionales que configuran el ciclo formativo, con especial atención a los elementos de búsqueda de información, innovación, investigación aplicada y emprendimiento, vinculados a los resultados de aprendizaje de aquél. Existirá un seguimiento y tutorización individual y colectiva del proyecto, que se desarrollará de forma simultánea al resto de los módulos profesionales a lo largo de la duración del ciclo formativo.

 

Si desgranamos este párrafo, debiéramos centrar la programación de este módulo en cuatro aspectos clave relacionados con los resultados de aprendizaje (RA) de cada ciclo:

 

  1. La búsqueda de información
  2. La innovación
  3. La investigación aplicada
  4. El emprendimiento

 

DISEÑA TU PROYECTO INTERMODULAR 

 

 

Es decir, desde este módulo, tenemos la oportunidad de capacitar a nuestros estudiantes en todas aquellas competencias que pueden necesitar profesionalmente a la hora de investigar o innovar con criterio, ya sea como empleado o como trabajador por cuenta propia. Estamos hablando de un módulo que debiera tener una carga horaria de al menos una hora semanal en cada curso de los ciclos, a pesar de que no todas las comunidades autónomas lo hayan contemplado así, que pueden ser aumentadas:

 

En el caso de los ciclos formativos de grado medio y superior, el proyecto intermodular podrá tener carácter anual o bienal, con una duración mínima de 25 horas en cada curso y deberá defenderse ante el equipo docente, al que, en su caso, podrá incorporarse el tutor o tutora de empresa.

 

En el anterior párrafo se señala la opción de configurar anual o bianualmente la duración de este proyecto, así como exige su defensa ante el equipo docente (se entiende que de su curso y ciclo). Intuyo que este módulo es una incorporación del trabajo que lleva haciéndose desde hace años en el País Vasco, donde la incorporación de proyectos y retos (modelo Ethazi) ha llegado a plantear los ciclos formativos desde un trabajo íntegramente a través de retos intermodulares y considerando tanto las competencias técnicas y transversales como las necesidades especificas de su entorno. Por ello, tal vez la inclusión de este otro párrafo en el artículo 41:

 

No obstante lo dispuesto en los apartados anteriores, todo el currículo podrá organizarse en proyectos intermodulares, a través de diferentes metodologías, por decisión del equipo docente, respetando siempre todos los resultados de aprendizaje incluidos en el ciclo formativo.

 

Por ello, plantearse qué podemos hacer con una, dos o tres horas a la semana, a nivel intermodular, requiere un trabajo coordinado que no puede hacerse únicamente desde el profesor/a responsable del módulo. Se entiende que debe haber una programación previa donde al menos se diseñe un reto anual incorporando los distintos RA del resto de módulos y contemplando una presentación de los resultados finales del proyecto/s llevados a cabo ya sea al final de cada curso o solo al final del ciclo. 

 

Todo esto conlleva un conocimiento de las distintas metodologías activas basadas en el aprendizaje colaborativo mediante equipos de trabajo, haciendo uso de nuevas herramientas de evaluación e investigando sobre las necesidades que nuestro entorno productivo puede precisar. Para esto último, además del banco de retos que ofrecen desde la página de Tknika o en esta web personal con recursos sobre ABP en FP, podemos hacer uso de la inteligencia artificial para una primera lluvia de ideas a través de prompts con la ayuda de algún GPT como los de Juan José Haro

 

En cualquier caso y pese a las discrepancias que pueda haber entre comunidades autónomas o centros educativos a la hora de enfocar este módulo, entiendo que el propósito principal es favorecer el trabajo en equipo del profesorado de un modo formal. Probablemente esto no supondrá problema alguno en aquellos claustros habituados a este tipo de proyectos o retos; ahora, pese a las discrepancias habituales o la distinta implicación del profesorado, queda regulada su idoneidad a través de un módulo específico donde todos debemos colaborar de uno u otro modo: aportando criterios de evaluación para desarrollar los RA convenidos, evaluando los proyectos y al alumnado, proponiendo nuevos retos, etc. 

 

Respecto a la evaluación de este módulo, a diferencia del Proyecto Fin de Ciclo existente en los ciclos de grado superior, en principio (según cada comunidad autónoma) se hará una evaluación final de los proyectos al finalizar el segundo curso teniendo en cuenta la calificación del primer curso. Podemos tener en cuenta tanto la defensa realizada ante el equipo docente como los distintos instrumentos de evaluación que considere cada departamento. Otra buena oportunidad para seguir desarrollando la evaluación formativa.

 

Volviendo a los cuatro aspectos clave que considero útiles para ser trabajado a través del modulo del proyecto intermodular, además de los proyectos o retos colaborativos que se programen durante cada curso, propongo los siguientes contenidos y sus respectivos objetivos de aprendizaje que podemos trabajar en el aula (explicaciones, tareas, actividades, lecturas, etc.) durante el horario contemplado para los proyectos (al menos durante las primeras semanas del curso):


  • Ética académica y profesional. Enseñar a los estudiantes los principios éticos fundamentales que deben guiar la investigación, como la honestidad en la recopilación y presentación de datos, la transparencia y la objetividad. Educar sobre la importancia de respetar la propiedad intelectual y las normativas relacionadas con las citas bibliográficas, patentes, derechos de autor y licencias.
  • Fuentes de información. Fomentar habilidades de pensamiento crítico para evaluar fuentes de información, metodologías de investigación y resultados, asegurando que los alumnos puedan distinguir entre fuentes fiables y no fiables. Aprender a hacer búsquedas eficaces y apropiadas con ayuda de buscadores en Internet, fuentes bibliográficas, inteligencia artificial, etc.
  • Trabajo colaborativo en la nube. Aprender a manejar de manera avanzada las distintas herramientas y opciones que ofrecen las aplicaciones que permiten el trabajo colaborativo en la nube (Google Workspace, Office 365, iCloud, etc.) Gestionar las carpetas y archivos personales o compartidos de un modo eficiente y seguro. 
  • Comunicación oral. Mejorar la claridad, fluidez y coherencia en la expresión oral, asegurando que los estudiantes puedan comunicar sus ideas de manera efectiva. Ayudar a los estudiantes a ganar confianza al hablar frente a grupos, reduciendo el miedo escénico y mejorando la presencia escénica. Enseñar la importancia del lenguaje corporal y cómo usarlo para reforzar el mensaje verbal, manteniendo contacto visual y usando gestos apropiados.
  • Creatividad. Estimular la capacidad de generar múltiples ideas y soluciones para un problema, promoviendo la exploración de diversas perspectivas. Enseñar técnicas de resolución de problemas que integren el pensamiento creativo, como el brainstorming o el pensamiento lateral. Desarrollar habilidades para colaborar creativamente con otros, aprovechando la diversidad de ideas y enfoques dentro de un grupo.

 

Crear materiales con estos u otros objetivos (a concretar por los equipos de profesorado) y compartirlos públicamente sería una magnífica oportunidad para desarrollar un módulo que va a requerir de mucha reflexión, consenso y creatividad docente. Además de una necesaria formación y cierto cambio en la mentalidad de trabajo. ¡Ánimo con la tarea!

Foto de Markus Winkler en Unsplash



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